En el día de la mujer rural nos reclamamos Visibles, Empoderadas y Unidas. #MayoresSinArmarios

Las mujeres LBT que vivimos en el medio rural somos clave no sólo en el desarrollo sostenible de nuestros pueblos sino que lo somos también en nuestra sociedad, en su conjunto.

La masculinización de la actividad agraria, nuestra escasa representatividad en puestos de responsabilidad y toma de decisiones, nuestras mayores dificultades para acceder a los diferentes servicios, y en particular los relacionados con las nueva tecnologías, implica una falta de oportunidades, así como de acceso en igualdad de condiciones a un empleo, a la propiedad de las tierras o tareas de gestión empresarial en el sector agroalimentario, ha tenido como consecuencia el abandono del medio rural por parte de muchas mujeres.

Todo ello, unido a la lesbofobia, la bifobia, transfobia, misoginia y machismo que sufrimos nos hace reconocer, hoy más que nunca, a todas aquellas mujeres, en general, y mujeres LBT, en especial, que nos han abierto camino a las más jóvenes.

Para revertir esta situación es preciso afrontar las desigualdades que todavía sufrimos las mujeres en el medio rural y por ello, exigiremos el cumplimiento de las tres leyes aragonesas fundamentales para nosotras aprobadas en 2.018, de igualdad entre mujeres y hombres, la trans y la LGTBI.


La invisibilidad, el principal problema que afrontan las mujeres LTB del ámbito rural

La presión social y religiosa que sufren estas mujeres en las áreas rurales es mucho más fuerte que la que se vive en los núcleos urbanos, lo que provoca que vivan su realidad en el más absoluto silencio por miedo al estigma o el rechazo

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) denuncia, con motivo del Día Internacional de las Mujeres Rurales, que se conmemora este martes, 15 de octubre, la invisibilidad que sufren y han sufrido históricamente las mujeres LTB en el  ámbito rural. Y es que, la presión social y religiosa que tienen que afrontar estas mujeres en las áreas rurales es mucho más fuerte que la que se vive en los núcleos urbanos, lo que provoca que opten por vivir su realidad en el más absoluto silencio por miedo al estigma y al rechazo.  

En este sentido, la Asociación PLuRaL LGTB Mancha Centro explica que se trata de una discriminación histórica porque las mujeres LTB no responden al estereotipo de esposa y madre predominante en las zonas rurales, que son entornos más pequeños, tradicionales y familiares, donde gran parte de la población, si no toda, se conoce y donde el peso social de no cumplir con las expectativas impuestas por los roles de género es mucho mayor. 

Así, la asociación LGBTI* Diversas, del Valle de la Orotava, en Tenerife, incide en que las mujeres LTB sufren una doble discriminación tanto por ser mujeres, como por tener una orientación sexual o identidad de género no normativa y cuando se visibilizan, “en los pueblos, o en las islas no capitalinas como sucede en Canarias, sufren miradas, comentarios y la exposición permanente a los prejuicios de la opinión pública”. 

Por este motivo, la entidad castellano leonesa Segoentiende explica que, “históricamente, las mujeres LTB que podían, se marchaban a grandes ciudades como Madrid y Barcelona para buscar trabajo, pero, sobre todo, para poder vivir con cierta libertad”. “La mayoría de ellas evitaba volver al pueblo o lo hacía ocultando su vida en la ciudad”, añade, y es que, la que se quedaba, si no acababa casada con un hombre para evitar el rechazo social, terminaba siendo la solterona que no había sido capaz de encontrar marido, alguien que se había quedado para vestir santos y se dedicaba al cuidado de las personas mayores de la familia. 

Por otra parte, quienes encontraban pareja, la escondían bajo la figura de la “mejor amiga”, con la que convivían y quien con frecuencia acababa adoptando el parentesco de tía o prima para el resto de la familia. Sin embargo, tal y como informa la entidad Extremadura Entiende, “esta estrategia de ocultamiento terminó siendo una trampa y esa doble lectura que presenta a las mujeres lesbianas y bisexuales como “parejas de amigas” ha contribuido a construir uno de los estereotipos que más daño nos hacen a día de hoy y que pone en duda la “validez” de la sexualidad sin que haya un varón”. 

Además, según Bolo Bolo, entidad LGTB de Castilla La-Mancha, “la etiqueta de amiga, que muchas mujeres que viven en el ámbito rural siguen utilizando para esconder sus relaciones, genera otros procesos de exclusión comunitaria al no poder participar de la misma desde la plenitud de su realidad. Por su parte, es muy poco frecuente que las mujeres trans se queden a vivir en núcleos pequeños de población y directamente siguen optando por marcharse a las ciudades para huir de los juicios de valor del resto del pueblo.”. 

No obstante, tal y como informa Altihay, asociación LGTB de Fuerteventura, “hay algunas mujeres LTB mayores que se han ido visibilizando al llegar a una edad avanzada, incluso a la vejez, cuando sus compromisos familiares y socio-laborales se lo han permitido y ya ha dejado de importarles el qué dirán y solo quieren vivir libres y felices”. 

Sin embargo, tal y como informa Loren González, coordinador del año temático Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria! de FELGTB, “muchas mujeres del mundo rural se han quedado en el armario sin poder vivir una vida plena porque en un entorno donde todo el mundo sabe quién eres, quién es tu familia, dónde trabajas y hasta lo que se espera de ti, el derecho a ser, si eso implicaba salirse de la norma, estaba y, en parte, sigue estando, vetado”. 

Y es que, según González, “las generaciones de mujeres más jóvenes que habitan áreas rurales empiezan a visibilizarse con normalidad, ya que, aunque sus familias siguen teniendo dificultades para aceptar esta realidad, encuentran más apoyo en sus amistades y tienen más acceso a recursos que permiten su desarrollo personal. Sin embargo, hablamos de mujeres menores de 26 porque la franja de entre 26 y 50 sigue estando muy invisibilizada o se encuentran en proceso de descubrirse y/o visibilizarse”.

Estamos a un mes de las próximas elecciones generales y ¡No pasaréis!

SOMOS anima a votar para a volver a frenar, de nuevo, a los partidos de derechas, ultraderecha y a quienes les apoyan en las instituciones.

La ciudadanía ya votamos en las anteriores elecciones. La ciudadanía cumplimos en los anteriores comicios. La ciudadanía ejercimos nuestros derechos políticos y cumplimos con nuestras obligaciones democráticas. Pese a todo, debemos volver a acudir a las urnas porque debimos equivocarnos y a los partidos no les gustaron los resultados.

Incompetencia, falta de liderazgo, mediocridad, pobredumbre…”

Muchos podrían ser los sustantativos, adjetivos o expresiones que podríamos utilizar para calificar a la clase política que nos está llevando de nuevo a unas elecciones generales. Una clase política sin nivel intelectual, sin capacidad de diálogo, negociación o empatía. Unos liderazgos más centrados en mantener calientes sus sillones que en pensar en la cosa común y en las personas que cohabitamos este país.

Pese a esa grandísima irresponsabilidad de los partidos políticos, SOMOS, que ya está sufriendo en carne propia cómo gestionan y qué políticas llevan a cabo las instituciones gobernadas por los partidos de derechas, ultraderacha y aquellos que los legitiman y/o que gobiernan gracias a ellos, llamamos a la ciudadanía en general, y especialmente a las mujeres, a las y los migrantes y a las personas LGTBI a votar de nuevo.

Y lo hacemos porque si en Zaragoza van a abrirnos los despachos a los gais, las lesbianas y los normales (ver noticia), van a acariciarnos en las calles, porque eso no es manosear y no pasa nada (ver noticia), o no van a resolver ayudas convocadas hace meses, ahogando con ello a todo el tejido social de la ciudad de Zaragoza, no queremos ni pensar qué pueden hacer con competencias estatales.

En un año 2019 de Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria! no podemos más que recordar la historia cercana de lo que supone un gobierno de derechas, luchar porque nuestros derechos no se vean afectados y tener memoria y recordar a nuestras y nuestros mayores LGTBI, historia viva del colectivo que con su ejemplo tenemos presente la demostración de que, como decimos en esta tierra, ante la adversidad no podemos reblar.

Más de la mitad de la población LGTBI mayor de 65 años vive sola

Según un estudio elaborado por FELGTB, en la actualidad, la soledad es la principal preocupación para el 54% de las personas LGTBI nacidas antes de 1965

Un estudio elaborado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) revela que el 52% de la población LGTBI mayor de 65 años vive sola, frente al 24% del total de la sociedad española de esa edad. Además, según el estudio, la soledad es la principal preocupación relacionada con hacerse mayor del 57% de las personas LGTBI nacidas antes de 1965 (mayores de 55 años).

Así lo anuncia la FELGTB con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, que se conmemora este martes, 1 de octubre, en el marco del año temático “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!“. Esta investigación, realizada entre una muestra de 244 personas LGTBI mayores de 55 años de todo el territorio estatal, pone de manifiesto también que el 37% de ellas está soltera, frente al 6,5% de la población general de esa edad.

Asimismo, del estudio se desprende que sólo el 4% de las personas entrevistadas utiliza algún recurso social destinado a personas mayores y que el 44% de las que no lo hace asegura que no acude a ellos porque no se adaptan a sus necesidades. Además, solo el 55% revela a los miembros de los servicios socio-sanitarios su condición de persona LGTBI por causas como el miedo al rechazo y la vergüenza.

Por este motivo, Loren González, coordinador del año temático “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!“, incide en la necesidad de incorporar la perspectiva LGTBI en todos los servicios socio-sanitarios dirigidos a personas mayores para que crear espacios libres de discriminación donde las personas LGTBI no teman visibilizarse y puedan así ver atendidas todas sus necesidades.

Además, defiende que “es prioritario que las residencias para las personas mayores, ya sean públicas o privadas, respeten la orientación sexual y/o la identidad o expresión de género de las personas LGTBI que lleguen tanto solas, como en pareja”. “Muchas de estas personas se ven obligadas a volver al armario al llegar a estos centros porque perciben que, tal y como vivieron en su juventud, pueden volver a ser discriminadas e incluso agredidas. Además, en estos centros, en ocasiones, separan a parejas que vivían juntas desde hace años porque no les reconoce su condición de pareja LGTBI”, añade.

Se trata de personas y/o parejas que, por la época que les tocó vivir, han sido sistemáticamente discriminadas y han visto negada su realidad de manera constante por un contexto marcado por la represión legal y el estigma social. Por eso, exigimos que a día de hoy se reconozca su realidad y que se creen servicios y espacios de socialización seguros para las personas mayores LGTBI”, reclama el representante de FELGTB.

Temática para el 1 de octubre: “Viaje hacia la igualdad de edad”

La ONU ha elegido como lema para este Día Internacional de las Personas Mayores de 2019: “Viaje hacia la igualdad de edad”. Y es que, tal y como recoge la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), “el desarrollo solo se puede lograr si incluye a todas las edades”. Así, destacan la importancia de “empoderar a las personas mayores en todos los ámbitos del desarrollo incluida su participación en la vida social, económica y política, puesto que ayuda tanto a garantizar su inclusión, como a reducir las numerosas desigualdades a las que se enfrentan estas personas”.

En este sentido, Loren González recuerda que “no podemos excluir a las personas mayores LGTBI del sistema”. “Estas personas van sumando vulnerabilidades según avanza su edad puesto que, además de ser miembros del colectivo LGTBI, mujeres, migrantes etc. con los años, su riesgo de sufrir pobreza o discapacidades sobrevenidas aumenta. Además, muchas de ellas son supervivientes de la epidemia del sida y una de las consecuencias del VIH es el envejecimiento prematuro”, explica. “Por estos motivos, es fundamental que se elaboren políticas sociales que tengan en cuenta a estas personas y sus particularidades, así como que atiendan sus necesidades específicas”, concluye.