FELGTB lanza el cómic “Cinzia” para sensibilizar sobre las realidades trans en clave de humor

Se trata de una acción cultural para explicar de forma gráfica y sarcástica las grandes dificultades que siguen afrontando las mujeres trans en el terreno laboral o en las relaciones personales

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) lanza el cómic “Cinzia”, una acción cultural para sensibilizar, en clave de humor, sobre las distintas situaciones a las que tienen que enfrentarse las personas trans en su día a día debido los prejuicios aún existentes en la sociedad y al desconocimiento. Así, esta novela gráfica cuenta una historia protagonizada por una mujer trans y relata, de forma gráfica y sarcástica, las grandes dificultades que sigue afrontando su colectivo tanto en el terreno laboral, como en las relaciones personales.

Cinzia se publicó en Italia en 2018 y ahora llega a España de la mano de FELGTB y la editorial Nuevo Nueve. Su autor, Leo Ortolani, un dibujante de cómics italiano, creó a Cinzia como uno de los personajes de su serie de novelas gráficas Ratman. Ahora, Ortolani ha decidido “sacar” a Cinzia de Ratman para contar su propia historia en forma de comedia.

En palabras del autor, “Cinzia es un personaje que nace como tantos otros, para producir escenas cómicas sustancialmente, para hacer reír, porque Ratman es una serie de super héroes cómicos. Ahora, quería contar su historia como si fuera una bella comedia romántica y mostrar cómo esta persona, que fervientemente cree en sí misma, consigue superar los numerosos obstáculos que se encuentra”.

Pero además, esta novela gráfica reflexiona sobre la experiencia de ser trans y muestra tres enfoques fundamentales que deben ser planteados para lograr mejores sociedades: el de género, que facilita entender y abordar el sistema de privilegios que impone un sistema patriarcal; el interseccional, que nos permite conocer y analizar las realidades de discriminación múltiple que pueden experimentar las personas en situación de vulnerabilidad; y el de los derechos humanos, que debe estar siempre inspirado por los Principios de Yogyakarta de Naciones Unidas.  

La presidenta de FELGTB, Uge Sangil, explica que “la cultura es un elemento central en la construcción de identidades y, por lo tanto, se convierte en una herramienta imprescindible en la lucha política por la igualdad”. “A través de productos culturales como este, que son una expresión profunda de nuestra cosmovisión, podemos visibilizar, poner en valor y transmitir nuestros valores como sociedad, así como nuestras esperanzas y nuestros miedos”, asegura.

Parte de los beneficios recaudados con la venta del cómic irán destinados a FELGTB y su nuevo programa de inserción socio-laboral para mujeres trans, aún en fase de desarrollo.

Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón, comunidades con mejores medidas para garantizar los derechos de la infancia y juventud trans en las aulas

La Federación Estatal de Lesbianas,  Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha presentado este lunes un informe que compara las medidas recogidas por las distintas legislaciones autonómicas para garantizar los derechos humanos de la infancia y juventud trans en el entorno educativo. Así, según esta investigación, Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón son las comunidades que cuentan con mejores medidas para garantizar los derechos de la infancia y juventud trans en las aulas. Sin embargo, en Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja, Principado de Asturias y Ceuta y  Melilla, los menores trans no tienen ningún tipo de protección establecida por ley al no existir legislación estatal, ni autonómica, que los ampare.

Tal y como ha explicado el coordinador de educación de FELGTB, José Luís Ferrándiz, “esta investigación no analiza el grado de implementación de las medidas sino su vigencia, de hecho, tras Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón, otras comunidades como Madrid y Murcia, tienen una legislación más completa, pero es de sobra conocido el intento de imponer el veto parental en los centros educativos que vulnera los derechos básicos del alumnado LGTBI.”

Y es que, tal y como ha asegurado “a falta de una legislación estatal que unifique criterios, la implementación de estas leyes en cada comunidad depende de la especificidad de cada región en relación a los fondos públicos disponibles, los intereses políticos de la legislatura actual, la ausencia de un mecanismo administrativo social concreto que permita analizar el estado actual de implementación de cada ley, así como de otras dificultades”.

En este sentido, Niurka Gibaja, ha incidido en que es necesaria una legislación estatal “que clarifique, complete, complemente y dé respuesta a cuestiones fundamentales que son competencia exclusiva estatal”. “Este informe pone de manifiesto que España ya dispone de un cuerpo legal abundante que va a creciendo cada año, pero se trata de normativas desiguales, que generan diferencias entre comunidades, están incompletas, no están implementadas y son muy desconocidas.

Además, es imperativa una legislación estatal que reconozca el derecho de autodeterminación en todo el territorio estatal pues tenemos cinco comunidades autónomas, con 6 millones de personas, donde las personas trans siguen sin derechos y sin ningún tipo de legislación que las proteja”, ha reivindicado.  Asimismo, ha aclarado que “aunque 11 comunidades autónomas ya reconocen este derecho, para determinar la efectividad de las medidas establecidas por las leyes con respecto al colectivo LGTBI y, en especial, a las personas trans, es fundamental que dichas leyes cuenten con un régimen sancionador y, por ejemplo, ni Canarias, ni Galicia, ni País Vasco, lo han incluido en sus legislaciones”.

Medidas imprescindibles para garantizar los derechos del alumnado trans

En relación a las medidas que deben adoptarse para garantizar los derechos humanos del alumnado trans, Ferrándiz ha insistido en la necesidad de implementar estrategias de intervención que impliquen una acción coordinada entre las familias, los equipos directivos, los Servicios Sociales y el Tercer Sector. Además, ha evidenciado la importancia de contar con herramientas y recursos de apoyo y solicita un mayor esfuerzo por parte de las Administraciones “para ofrecer formación a través de las AMPAs y espacios de educación no reglada y crear y distribuir de materiales pedagógicos específicos y de apoyo”.

Igualmente, ha considerado fundamental que se ofrezca una correcta información y formación a las familias, los equipos docentes y directivos, así como a los profesionales de los servicios sociales”, ha reclamado. Además, ha reivindicado la importancia de blindar la educación en diversidad afectivo-sexual, familiar y de género y ha exigido que la diversidad LGTBI se incluya de manera transversal en el resto de materias como medida fundamental para combatir el acoso escolar.

Por último, Ferrándiz, ha recordado que para garantizar la seguridad y el correcto acompañamiento de la infancia y juventud trans en el entorno educativo son fundamentales las alianzas entre la Administración y el Tercer Sector puesto que las entidades sociales juegan  un rol fundamental a la hora de aportar recursos a los centros educativos: información y difusión, desarrollo de contenidos, sensibilización en los centros, diseño de propuestas de mejora incorporando su conocimiento e interacción con distintos agentes institucionales, etc.

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En el día de las familias decimos claro: “No, nuestras familias no son iguales”

En el día de las familias, SOMOS asegura que las familias LGTBI no son iguales a las familias cis-heterosexuales porque no cuentan con los mismos derechos. La diversidad pasa por entender, asegura la ONG activista, que somos diferentes y lo igualitario deben ser los derechos.

Somos familias que no somos reconocidas como tales por una parte importante de la sociedad, familias en cuyo seno puede haber violencia intragénero y cuya protección a las víctimas no está reconocida más allá de la violencia doméstica o en las que puede no reconocerse la identidad de género y/o la expresión de género y/o la orientación sexual de parte de las personas de la unidad familiar. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias con pocos referentes en libros de texto, series de televisión u obras de teatro. Somos familias que tenemos que vigilar a qué partes del mundo queremos viajar porque nuestras vidas y nuestra realidad puede no reconocerse. Somos familias con impedimentos mayores a la hora de adoptar. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias compuestas por personas LGTBI, y como tales, no contamos con los mismos derechos, por lo que no somos iguales al resto.

Somos familias que seguimos luchando por nuestros derechos sexuales y reproductivos, especialmente aquellas madres y padres trans, por lo que no somos iguales al resto.

Somos familias cuyos miembros sufrimos una clara discriminación LGTBIfóbica directa, indirecta o por asociación aunque no seamos lesbianas, gais, trans, bisexuales o intersex. No somos iguales al resto.

Somos familias compuestas por dos madres que se nos discrimina para registrar a nuestras hijas e hijos en el Registro Civil si no estamos casadas, o a las que nos pueden poner pegas en el acceso a tratamientos de reproducción asistida si no contamos con una pareja varón. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias que hemos tenido que inventar nuevas formas de relación porque el sistema nos excluía, viviendo en comunidad, o con compañeras y compañeros, o que hemos sido o somos poliamorosas o no, y que hemos formado familias desde la sororidad porque la normatividad del matrimonio nos excluía hasta 2005. Y, en esto, no somos iguales.

Somos familias que nos hemos visto repudiadas y pobres cuando nuestras y nuestros familiares han fallecido y no estábamos casadas/os aunque lleváramos décadas viviendo en pareja porque el matrimonio no era igualitario. Y tampoco somos iguales en esto.

Somos familias que desde la sororidad hemos reinventado el concepto de familia. Y, en esto, tampoco somos iguales.

Somos familias que no queremos ser iguales. Somos familias que queremos tener los mismos derechos que el resto de la ciudadanía y, por ello, exigimos que se respete nuestra realidad disidente y que nadie nos normalice. No, nuestras familias no son iguales.