Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón, comunidades con mejores medidas para garantizar los derechos de la infancia y juventud trans en las aulas

La Federación Estatal de Lesbianas,  Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha presentado este lunes un informe que compara las medidas recogidas por las distintas legislaciones autonómicas para garantizar los derechos humanos de la infancia y juventud trans en el entorno educativo. Así, según esta investigación, Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón son las comunidades que cuentan con mejores medidas para garantizar los derechos de la infancia y juventud trans en las aulas. Sin embargo, en Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja, Principado de Asturias y Ceuta y  Melilla, los menores trans no tienen ningún tipo de protección establecida por ley al no existir legislación estatal, ni autonómica, que los ampare.

Tal y como ha explicado el coordinador de educación de FELGTB, José Luís Ferrándiz, “esta investigación no analiza el grado de implementación de las medidas sino su vigencia, de hecho, tras Navarra, Comunidad Valenciana y Aragón, otras comunidades como Madrid y Murcia, tienen una legislación más completa, pero es de sobra conocido el intento de imponer el veto parental en los centros educativos que vulnera los derechos básicos del alumnado LGTBI.”

Y es que, tal y como ha asegurado “a falta de una legislación estatal que unifique criterios, la implementación de estas leyes en cada comunidad depende de la especificidad de cada región en relación a los fondos públicos disponibles, los intereses políticos de la legislatura actual, la ausencia de un mecanismo administrativo social concreto que permita analizar el estado actual de implementación de cada ley, así como de otras dificultades”.

En este sentido, Niurka Gibaja, ha incidido en que es necesaria una legislación estatal “que clarifique, complete, complemente y dé respuesta a cuestiones fundamentales que son competencia exclusiva estatal”. “Este informe pone de manifiesto que España ya dispone de un cuerpo legal abundante que va a creciendo cada año, pero se trata de normativas desiguales, que generan diferencias entre comunidades, están incompletas, no están implementadas y son muy desconocidas.

Además, es imperativa una legislación estatal que reconozca el derecho de autodeterminación en todo el territorio estatal pues tenemos cinco comunidades autónomas, con 6 millones de personas, donde las personas trans siguen sin derechos y sin ningún tipo de legislación que las proteja”, ha reivindicado.  Asimismo, ha aclarado que “aunque 11 comunidades autónomas ya reconocen este derecho, para determinar la efectividad de las medidas establecidas por las leyes con respecto al colectivo LGTBI y, en especial, a las personas trans, es fundamental que dichas leyes cuenten con un régimen sancionador y, por ejemplo, ni Canarias, ni Galicia, ni País Vasco, lo han incluido en sus legislaciones”.

Medidas imprescindibles para garantizar los derechos del alumnado trans

En relación a las medidas que deben adoptarse para garantizar los derechos humanos del alumnado trans, Ferrándiz ha insistido en la necesidad de implementar estrategias de intervención que impliquen una acción coordinada entre las familias, los equipos directivos, los Servicios Sociales y el Tercer Sector. Además, ha evidenciado la importancia de contar con herramientas y recursos de apoyo y solicita un mayor esfuerzo por parte de las Administraciones “para ofrecer formación a través de las AMPAs y espacios de educación no reglada y crear y distribuir de materiales pedagógicos específicos y de apoyo”.

Igualmente, ha considerado fundamental que se ofrezca una correcta información y formación a las familias, los equipos docentes y directivos, así como a los profesionales de los servicios sociales”, ha reclamado. Además, ha reivindicado la importancia de blindar la educación en diversidad afectivo-sexual, familiar y de género y ha exigido que la diversidad LGTBI se incluya de manera transversal en el resto de materias como medida fundamental para combatir el acoso escolar.

Por último, Ferrándiz, ha recordado que para garantizar la seguridad y el correcto acompañamiento de la infancia y juventud trans en el entorno educativo son fundamentales las alianzas entre la Administración y el Tercer Sector puesto que las entidades sociales juegan  un rol fundamental a la hora de aportar recursos a los centros educativos: información y difusión, desarrollo de contenidos, sensibilización en los centros, diseño de propuestas de mejora incorporando su conocimiento e interacción con distintos agentes institucionales, etc.

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En el día de las familias decimos claro: “No, nuestras familias no son iguales”

En el día de las familias, SOMOS asegura que las familias LGTBI no son iguales a las familias cis-heterosexuales porque no cuentan con los mismos derechos. La diversidad pasa por entender, asegura la ONG activista, que somos diferentes y lo igualitario deben ser los derechos.

Somos familias que no somos reconocidas como tales por una parte importante de la sociedad, familias en cuyo seno puede haber violencia intragénero y cuya protección a las víctimas no está reconocida más allá de la violencia doméstica o en las que puede no reconocerse la identidad de género y/o la expresión de género y/o la orientación sexual de parte de las personas de la unidad familiar. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias con pocos referentes en libros de texto, series de televisión u obras de teatro. Somos familias que tenemos que vigilar a qué partes del mundo queremos viajar porque nuestras vidas y nuestra realidad puede no reconocerse. Somos familias con impedimentos mayores a la hora de adoptar. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias compuestas por personas LGTBI, y como tales, no contamos con los mismos derechos, por lo que no somos iguales al resto.

Somos familias que seguimos luchando por nuestros derechos sexuales y reproductivos, especialmente aquellas madres y padres trans, por lo que no somos iguales al resto.

Somos familias cuyos miembros sufrimos una clara discriminación LGTBIfóbica directa, indirecta o por asociación aunque no seamos lesbianas, gais, trans, bisexuales o intersex. No somos iguales al resto.

Somos familias compuestas por dos madres que se nos discrimina para registrar a nuestras hijas e hijos en el Registro Civil si no estamos casadas, o a las que nos pueden poner pegas en el acceso a tratamientos de reproducción asistida si no contamos con una pareja varón. No somos iguales al resto en esto.

Somos familias que hemos tenido que inventar nuevas formas de relación porque el sistema nos excluía, viviendo en comunidad, o con compañeras y compañeros, o que hemos sido o somos poliamorosas o no, y que hemos formado familias desde la sororidad porque la normatividad del matrimonio nos excluía hasta 2005. Y, en esto, no somos iguales.

Somos familias que nos hemos visto repudiadas y pobres cuando nuestras y nuestros familiares han fallecido y no estábamos casadas/os aunque lleváramos décadas viviendo en pareja porque el matrimonio no era igualitario. Y tampoco somos iguales en esto.

Somos familias que desde la sororidad hemos reinventado el concepto de familia. Y, en esto, tampoco somos iguales.

Somos familias que no queremos ser iguales. Somos familias que queremos tener los mismos derechos que el resto de la ciudadanía y, por ello, exigimos que se respete nuestra realidad disidente y que nadie nos normalice. No, nuestras familias no son iguales.

FELGTB alerta de que la situación de las víctimas de violencia intragénero también se agrava con el confinamiento

Expertas denuncian la desinformación que existe entre los mismos operadores jurídicos sobre este tipo de violencia que se da dentro de las parejas del mismo género

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) alerta de que la situación de las víctimas de violencia intragénero (violencia dentro de parejas de personas del mismo género) también se está agravando con el confinamiento y es que, según explica Begoña Gallego, policía y representante de la entidad miembro de FELGTB, LGTBIpol, “en un mes, me han llegado cuatro casos, los mismos que suelen llegarme en todo un año”.

Según Gallego, esto no significa que se estén dando más casos de violencia intragénero, sino que los existentes solicitan más ayuda a la policía o a las entidades LGTBI porque no tienen la opción de marcharse de casa para evitar las situaciones de riesgo.

Por este motivo, la FELGTB, en colaboración con sus entidades federadas y bajo la supervisión de las fuerzas y cuerpos de seguridad, presta un servicio de atención a través de su Línea Arcoíris (91 360 46 05/ info@felgtb.org) que ofrece alternativas y recursos para ayudar a las víctimas a gestionar la situación. En el caso de SOMOS, el Servicio Integral de Atención a las personas LGTBI, sus familiares y entorno de Argón sigue operativo a través del enlace https://somoslgtb.com/atencion.

“Se trata de un tipo de violencia que muchas veces no se denuncia porque las víctimas temen que las autoridades no entiendan su situación o no se les atiendan correctamente. De hecho, los casos que suelen llegar a la policía lo hacen siempre de la mano de alguna entidad LGTBI”, asegura Gallego.

En este sentido, Charo Alises, abogada asesora de FELGTB, pone de manifiesto que hay mucha desinformación sobre la violencia intragénero entre todos los operadores jurídicos. “Hay ocasiones en los que una agresión intragénero se gestiona como una agresión cualquiera entre dos varones, como una pelea, por ejemplo. Sin embargo, esto no es ni siquiera comparable a cuando la agresión se produce dentro de la pareja y la violencia es parte de un ejercicio de poder que tiene como objetivo dominar y controlar a la víctima”, declara. Por eso, Alises incide en la importancia de la formación para fiscales, policías, miembros de la abogacía, etc.

Sin embargo, recuerda a las víctimas que la violencia intragénero está regulada y que quien la sufre tiene derecho a buscar protección y denunciar los hechos. Para eso, se puede llamar por teléfono a la policía o acudir presencialmente tanto a la comisaría, como al juzgado o a la fiscalía, que permanecen abiertas 24 horas pese al estado de alarma. “Ante una situación de malos tratos se puede salir de casa para denunciar. Además, si se tiene miedo a represalias, se puede pedir una orden de protección en el lugar en el que se presente la denuncia”, asegura la abogada.  

También recomienda acudir al centro de salud y explicar que se está siendo víctima de violencia por parte de la pareja (para que conste en el parte) si se han sufrido lesiones o si la persona que recibe esta violencia se encuentra emocionalmente mal, ya que, en muchos casos, la violencia intragénero no es física sino emocional.

¿Qué es la violencia intragénero?

Según Elena Longares, activista y formadora colaboradora de FELGTB, la violencia intragénero a pesar de no radicar en el machismo, como la violencia de género, y de tener otros orígenes como pueden ser la edad, el estado de salud, el nivel económico, el estado serológico o la situación administrativa, entre otros, “es también una consecuencia de la manera de relacionarnos que nos enseña el sistema patriarcal”. “Esta violencia no nace de la nada, sino que está inspirada por un sistema y ampara muchos tipos de violencia, no solo la física”, asevera.

“Existen muy pocos recursos de atención para las víctimas de este tipo de violencia y muy pocos servicios de apoyo psicoemocional. Las entidades LGTBI los ofrecen, pero alguien que sufre esta situación no debería depender de que en la zona en la que vive haya una asociación, sino que debería de recibir esta atención desde las instituciones públicas”, asegura.

La presidenta de FELGTB, Uge Sangil, explica que la violencia intragénero, al igual que la violencia de género, comienza con comportamientos restrictivos y controladores disfrazados de pautas de cuidado pero que van reduciendo la autoestima, la seguridad, y la independencia de la persona maltratada. “En la violencia intragénero, además de los celos, el control de horarios, de las amistades, etc. la persona agresora reproduce argumentos homófobos que se valen de la propia homofobia interiorizada de la víctima con mensajes tipo “a las personas LGTBI no nos quieren en ningún sitio, así que más te vale quedarte conmigo”, afirma.

“Las expresiones de violencia van escalando desde la agresión psicológica hasta las agresiones verbales y a las físicas de menor a mayor gravedad. Durante este tiempo, la víctima experimenta una pérdida de referencias y de autoestima de manera que le es difícil entender el significado y la trascendencia del proceso en el que está inmersa y el riesgo que corre”, añade Sangil.

Hoy, martes 14 de abril a las 19.00 horas, Charo Alises y Elena Longares ofrecerán un directo a través del instragram de FELGTB para aportar más información sobre la violencia intragénero.