En qué consiste, para quién es y cómo se pide: guía para saber qué es la PrEP (más allá de que previene el VIH)

Consulta aquí el artículo original de David Noriega para eldiario.es

El Ministerio de Sanidad calcula que se beneficiarán de la medida unos 17.000 hombres que tienen sexo con hombres, personas trans o trabajadoras del sexo

“No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que gente que no está en situación de riesgo esté medicalizada”, indica el presidente de CESIDA, Ramón Espacio, sobre los requisitos

Se prevé que se pueda acceder a ella a partir del 1 de noviembre y que sea dispensada en hospitales o centros autorizados cada tres meses previo análisis, lo que ayudará a identificar ITS

Accede al Servicio PrEP InfoService de SOMOS escribiendo a tecnicosalud@somoslgtbaragon.org

Sanidad incluirá en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (SNS) la PrEP, una pastilla que previene el contagio de VIH y que se calcula que beneficiará a unas 17.000 personas a partir del próximo 1 de noviembre. Se trata de una medida que las organizaciones que trabajan en materia de prevención y salud sexual llevan reclamando a las autoridades sanitarias durante los últimos tres años pero que, aunque importante, es solo un paso más en la implementación de este fármaco en el sistema sanitario.

De hecho, el ministerio trabaja con las Comunidades Autónomas para que estas adapten las directrices a sus propias particularidades, aunque ya existe la base para que los ciudadanos que cumplan una serie de requisitos puedan acceder a este tratamiento a partir del 1 de noviembre. Los expertos inciden también en que la pastilla debe ir acompañada de otras intervenciones en materia de salud sexual. Estas son las claves para saber de qué hablamos cuando nombramos la PrEP más allá de que previene el VIH:

Qué es

La pastilla de profilaxis preexposición o PrEP es una tratamiento que evita el contagio del VIH entre personas que mantienen relaciones sexuales sin preservativo. Se trata de una combinación de tenofovir con emtricitabina, aprobada en España desde 2016, pero que ha tardado seis años en introducirse en el SNS, pese a que ya a principios de 2018 se aprobó un documento de consenso en el marco del Plan Nacional sobre el Sida. Otros países del entornos, como Reino Unido, Francia o Portugal lo incluyen desde hace tiempo.

“Más que dar a la gente pastillas para que haga lo que le dé la gana, consiste en un programa donde los usuarios en riesgo de contagio de VIH van a tener que seguir unos controles médicos para controlar la toxicidad –estamos dando medicación a personas sanas– y detectar de forma precoz otras infecciones de transmisión sexual (ITS)”, explica el infectólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) José Pérez Molina.

Para quiénes

El ministerio es claro en los requisitos que deben cumplir los usuarios que quieran acceder a la pastilla. Deben ser “hombres que tienen sexo con hombres -HSH, el término que se utiliza en ciencia para referirse a esta población- y personas transexuales mayores de 18 años que cumplan dos de los siguientes criterios” durante el último año –algunas son imposibles de comprobar por el personal sanitario–: haber tenido más de 10 parejas sexuales diferentes, haber practicado sexo anal sin condón, haber requerido la profilaxis post-exposición (una pastilla que se toma en las horas posteriores a mantener una relación sexual de riesgo para evitar el contagio) o haber tenido al menos una ITS bacteriana. También, para trabajadoras del sexo que no utilicen preservativo habitualmente.

Por qué solo para estos grupos

Quienes cumplen estos requisitos son “la población más vulnerable al VIH y los datos epidemiológicos lo dicen”, indica el presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA (CESIDA), Ramón Espacio. Según los últimos datos del ministerio, el 54,3% de los 3.381 nuevos diagnósticos de VIH de 2017 correspondían a hombres que tienen sexo con hombres, un dato que, en parte, puede estar inflado por un híper-registro. “El beneficio se da en poblaciones que tiene un riesgo de entre el 2 y el 3% de personas al año. Ahí la PrEP es coste-efectiva”, justifica Pérez Molina.

“No creemos, sinceramente, que salvo casos excepcionales hubiera una demanda real por otro grupo”, señala Espacio, que matiza, no obstante, que “en la medida que haya otras evidencias, se podrán modificar e ir evaluando [los requisitos]”. “No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que, de alguna manera, gente que por miedo o que no está en una situación de riesgo entre en una estrategia medicalizada”, explica. En cualquier caso, Pérez Molina señala que “la mayoría de la gente, por el hecho de que la PrEP esté disponible no va a hacer un cambio drástico en sus costumbres”.

Acompañada de otras actuaciones

Desde el ministerio consideran “indispensable utilizar todas las estrategias preventivas frente al VIH avaladas científicamente”. Así, definen la PrEP como “una medida adicional” a la promoción del uso del preservativo y el diagnóstico y tratamiento precoz de la infección por VIH. “Es una estrategia que va acompañada de otras intervenciones, de acompañamiento, de detección de consumo problemático de drogas en el ámbito sexual, de counseling –en español, asesoramiento, acompañamiento–”, añade el presidente de CESIDA.

Qué ocurre con otras ITS

La PrEP evita el contagio de VIH pero no de otras enfermedades de transmisión sexual. Con todo, su inclusión en el sistema sanitario puede tener un efecto positivo en el resto. En principio, está previsto que la PrEP se dispense a la población que cumpla los requisitos y que lo pida cada tres meses, previo análisis. Y es en esos análisis donde está el quid de la cuestión. “Con los programas de PrEP se ve que aumentan las ITS, pero esas personas ya tenían relaciones sin preservativo, solo que ahora se diagnosticarán antes y mejor”, explica Pérez Molina, que defiende que “muchos pacientes no habrían ido a controlarse porque estaban asintomáticos –tenían la enfermedad pero no los síntomas–. Estamos diagnosticando antes patologías que hubieran pasado desapercibidas”.

Qué precio tiene

El tratamiento no tendrá un coste directo para la población de riesgo que acceda a él. Para el sistema público la inversión será, según indica el portavoz de SEIMC, de unos 300 euros al año por usuario, mientras el tratamiento del VIH ronda los 7.000. “Con un paciente que evites que se infecte, estás pagando 23 PrEPs”, ejemplifica. Con una salvedad: el PrEP es opcional y se puede dejar en cualquier momento y el tratamiento para el VIH es de por vida. Fuentes consultadas señalan que el ministerio ha hecho “una buena negociación” en este caso.

Un estudio realizado por el Centro Sanitario Sandoval y varios hospitales madrileños entre 2014 y 2016 ya mostraba que la PrEP habría evitado el 75% de infecciones entre gais y trans. Extrapolando este porcentaje a los datos del último año, se habrían infectado 1377 personas menos. “Es una medida que, al margen de ser buena para las personas, ahorra dinero”, incide Pérez Molina.

Cómo se pide

“Su dispensación se producirá por los servicios de farmacia hospitalaria o en centros asistenciales autorizados”, indican Sanidad, que no ofrece mucha más información. “El médico de cabecera derivará al usuario a un internista o a un especialista en enfermedades infeciosas, pero esto va a ser muy eventual”, señala el presidente de CESIDA. Lo será porque todo “dependerá de como lo articule cada comunidad autónoma; habrá algunas donde haya muy pocas personas demandantes porque el VIH es una epidemia muy urbana, de grandes centros urbanos, y otras donde lo soliciten muy pocas”, indica.

“El ministerio está trabajando con los actores implicados y las comunidades autónomas en diseñar y facilitar los circuitos de implementación y dispensación”, añade Espacio. En cualquier caso, su dispensación estará siempre sujeta a los requisitos establecidos por sanidad y a los controles pertinentes.

¿Es la primera vez que llega a España?

No. Desde 2016, la truvada –la PrEP es el genérico– tiene el visto bueno de la agencia europea del medicamento como tratamiento preventivo y en España se dispensa en hospitales privados. A su vez, el ministerio llevó a cabo un estudio de implementación con unas 400 personas en Barcelona, Bilbao y Valencia y existe un ensayo clínico para comprobar la eficacia de un nuevo fármaco. “Luego estaba la vía informal, que era comprarla por internet a otros países –por entre 30 y 50 euros al mes– e ir a centros de ITS a hacerse los controles”, apunta Espacio. “Eso si que tiene más riesgos”, señala Pérez Molina, “porque esas personas no están integradas en un programa de control de toxicidad e ITS”.

Por qué ahora

La directora de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, Julia del Amo, anunció hace un par de semanas que la Comisión Interministerial de Precios del Ministerio de Sanidad había acordado la financiación de la PrEP, el último paso antes de poner una fecha, que finalmente será el primero de noviembre. “Este acuerdo tiene que estar por encima de cualquier valoración política. Es una medida de salud pública y hay sobrada evidencia científica de que previene la adquisición del VIH”, destacó Del Amo.

Antes, el tema había tenido que abordarse en la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS, con quien el departamento que dirige María Luisa Carcedo continúa trabajando junto a la sociedad civil, representada por el Consejo Asesor de ONGs.

“Ha costado”, reconocen desde CESIDA. “Primero, porque creemos que se empezó el estudio de implementación y se quería esperar a tener resultados y que estuviera acabado. Y, segundo, porque con el anterior Gobiero no había mucho interés por esto. Desde hace un año el ministerio si ha trabajado muy duramente para conseguirlo. Había que buscar el consenso con las comunidades autónomas, porque sin ellas no iba a funcionar, ya que son las responsables de implementarlo”, desarrolla Espacio. Finalmente, “los plazos han sido bastante aceptables”. Aunque sea tres años después.

La mitad de las personas mayores con el #VIH en España podrían ser “supervivientes a largo plazo” #MayoresSinArmarios,

Fuente de la noticia: Francesc Martínez en gTt- VIH

Estas personas, que se infectaron en los primeros años de epidemia, tendrían una mayor carga de comorbilidades, entre las que destacarían las de tipo psiquiátrico

Un estudio español presentado en el X Taller Internacional sobre VIH y Envejecimiento, celebrado recientemente en Nueva York (EE UU) ha concluido que casi la mitad de las personas mayores con el VIH en España serían personas que han logrado sobrevivir desde los primeros años de epidemia, conocidas como “supervivientes al sida” o “supervivientes a largo plazo” (del vocablo inglés long-term survivors“). Ello conllevaría una mayor carga de comorbilidades, especialmente una mayor prevalencia de patologías psiquiátricas.

Actualmente, a la luz de los datos de diversos estudios, casi la mitad de las personas con el VIH en Europa son mayores de 50 años. Algunos de ellos son “supervivientes a largo plazo” y otros fueron diagnosticados más tarde, en la era de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). Las posibles diferencias significativas en términos de salud entre estos dos subgrupos de personas mayores con el VIH llevaron a los autores del presente estudio a investigarlas.

Para ello, diseñaron un estudio de cohorte prospectivo que contó con la participación de personas de la cohorte HIV-FUNCFRAIL, originalmente diseñada para estudiar la fragilidad y desempeño físico de personas con el VIH a partir de los 50 años.

Los resultados de los participantes se estratificaron en función del año de diagnóstico: antes de 1996, 1997-2000 y después del año 2000. Los datos registrados en el estudio fueron de tipo sociodemográfico, comorbilidades, parámetros relacionados con la infección por el VIH, fragilidad, desempeño físico funcional y riesgo de muerte por cualquier causa a los 5 años (utilizando el índice VACS).

Un total de 540 personas con el VIH con edades a partir de los 50 años participaron en el estudio. De ellas, el 50,3% eran supervivientes a largo plazo. El 15% del total eran mayores de 65 años. Se observaron diferencias significativas entre el porcentaje de mayores de 65 años en cada uno de los tres grupos analizados: 6,6% en los supervivientes a largo plazo, 18% en el grupo diagnosticado en el periodo 1997-2000 y 22,3% en el grupo diagnosticado después del año 2000 (en todos los casos p= 0,0001).

El porcentaje de mujeres también difirió significativamente entre los tres grupos (p= 0,04): 30% entre los supervivientes a largo plazo, 23,6% entre los diagnosticados en el periodo 1997-2000 y 19,7% entre los diagnosticados después del año 2000.

En el estudio no se hallaron diferencias entre grupos ni en niveles de CD4 actuales, relación CD4/CD8 o porcentaje de participantes con carga viral indetectable.

En comparación con los otros grupos, los supervivientes a largo plazo presentaron una mayor probabilidad de tener EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica; p= 0,001), depresión (p= 0,018), patologías psiquiátricas (p= 0,0001), enfermedades de tipo osteoarticular (p= 0,03) y de haber tenido cáncer en el pasado (p= 0,029) .

No se hallaron diferencias significativas entre los grupos en factores de riesgo cardiovascular ni en casos de infartos de miocardio, enfermedad vascular cerebral o insuficiencia renal.

El número de comorbilidades entre los supervivientes a largo plazo fue superior al observado en los otros grupos. Ello se tradujo en mayores niveles de polifarmacia (25,5% en los supervivientes a largo plazo, 25,0% en el grupo diagnosticado en el periodo 1997-2000 y 15,6% en el grupo diagnosticado después del año 2000 [p=0,03]).

Entrando en familias de fármacos en particular, entre los supervivientes a largo plazo fue significativamente superior el uso de antipsicóticos (p= 0,003), benzodiacepinas (p= 0,007) e hipnóticos (p= 0,009).

En comparación con los otros dos grupos, el índice de masa corporal fue significativamente inferior en los supervivientes a largo plazo . Sin embargo –probablemente debido a que la edad promedio era muy inferior entre los supervivientes a largo plazo– se detectó un menor porcentaje de casos de fragilidad o de baja velocidad de marcha en los supervivientes a largo plazo que en los otros dos grupos .

No se observaron diferencias entre los tres grupos en lo relativo a casos de deterioro cognitivo o al riesgo de mortalidad a 5 años.

Los resultados del presente estudio muestran cómo los supervivientes a largo plazo suponen la mitad de las personas con el VIH que envejecen en España y que sus particulares condicionantes supondrán un reto sociosanitario en los próximos años. Pese a tener una edad promedio inferior a los 60 años, estas personas presentan un alto número de comorbilidades y, en consecuencia, de medicaciones tomadas de forma simultánea (especialmente en el plano psiquiátrico).

Aunque en el presente estudio aún no se observa, a medida que los supervivientes a largo plazo envejezcan, es muy probable que el grado de fragilidad y desempeño funcional empeoren en mayor medida que en la población general, por lo que será importante el trabajo conjunto de profesionales sanitarios, comunitarios y del ámbito social para abordar adecuadamente las necesidades que previsiblemente aparecerán.

En el día de la Prueba del VIH, SOMOS recuerda: #HazteLaPrueba de #VIH, #VHC y #Sífilis en el Punto Vihsble

Las entidades miembro de FELGTB exigimos a los partidos que el VIH vuelva a ser prioritario en sus políticas sanitarias

Es necesario incidir en la erradicación de la serofobia para facilitar que un mayor número de personas tomen la decisión de hacerse la prueba del VIH

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y sus entidades miembro exigimos a los partidos que se presentan a las elecciones el próximo 10 de noviembre que prioricen la atención al VIH en sus políticas sanitarias, y que se encuadren las intervenciones para su atención y prevención en un contexto de Derechos. Y es que, pese a que el Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato Asociada al VIH se aprobó en noviembre de 2018, casi un año después, sigue sin implementarse. 

En los últimos años, se ha incrementado la aparición de nuevos diagnósticos por VIH sobre todo entre hombres jóvenes que mantienen sexo con otros hombres y permanecen las cifras de aproximadamente 4.000 nuevas infecciones al año en todo el territorio español.

Los datos arrojan luz sobre la especial vulnerabilidad de los hombres gais y bisexuales y otros HSH (GBHSH) a la infección por el VIH. A esta vulnerabilidad se añaden otras como la LGTBIfobia, el trabajo sexual, estar en situación de irregularidad, el consumo problemático, las barreras de acceso al sistema sanitario, y otras, que tienen entre sí un efecto exponencial. Así, se pone en evidencia la necesidad de que las estrategias de prevención y atención tengan en cuenta estas vulnerabilidades y estén adaptadas para facilitar la toma de decisiones informadas. 

Desde SOMOS y la FELGTB consideramos clave exportar este modelo de atención que realizan las entidades a otros ámbitos de la salud pública. Así, la realización de la prueba del VIH, no solo se convierte en una estrategia clave para que las personas puedan tener la opción de iniciar cuanto antes el tratamiento, y mejorar así el pronóstico de la infección y la calidad de vida de las personas. Deviene un espacio seguro para que las personas puedan expresar sus necesidades e inquietudes en torno al cuidado de su salud sexual, y se faciliten la información y las estrategias preventivas para que las personas puedan elegir entre ellas aquella o aquellas que mejor se adapten a sus necesidades y a su gestión del placer. El miedo al estigma y la vergüenza suponen un freno para muchas personas con prácticas de riesgo a la hora de acercarse a los servicios sanitarios.

Las políticas que han diversificado los espacios en los que las personas pueden realizarse la prueba han sido muy efectivas, y entendemos que se deben seguir haciendo esfuerzos en ese sentido. No solo se ha de garantizar el acceso a los recursos para la realización de la prueba (ofreciendo que sean gratuitas y confidenciales), sino que se ha de poder garantizar que las personas cuya prueba sea reactiva puedan acceder sin dificultades a las pruebas confirmatorias, seguimiento médico especializado y tratamiento gratuito para su infección. Asimismo, las entidades LGTBI ofrecen asesoramiento y programas de apoyo entre iguales para reducir el impacto del diagnóstico y mejorar su calidad de vida. También de forma virtual. Así, FELGTB dispone del programa Positivos 2.0, un grupo de soporte emocional online dirigido a jóvenes LGTBI con el VIH. 

COMBATIR LA SEROFOBIA, UNA FORMA DE PROMOVER LA PRUEBA DEL VIH

Las personas con VIH pueden enfrentarse a desigualdad de trato, tanto social como institucionalmente, rechazo o discriminación. Frente a esta situación, muchas personas pueden decidir no conocer su estado serológico para no tener que enfrentar este estigma. FELGTB solicita que el Pacto Social se impulse de manera urgente desde una perspectiva de género y con especial atención a las realidades más vulnerables. Además, demanda la retirada de la catalogación del VIH/sida como “enfermedad infecto-contagiosa” en toda la literatura oficial y reglamentación española y la inclusión de esta modificación en toda la legislación relativa al acceso de bienes y servicios.

Y es que, tal y como explica el coordinador del grupo de Salud Integral de FELGTB, Rubén Mora, “esta medida es fundamental para evitar la limitación de derechos y la discriminación de quienes tienen VIH ya que, además, se ha demostrado que las personas con carga viral indetectable no transmiten el virus a otras personas”. 

Por este motivo, FELGTB y sus entidades instamos también a los partidos a continuar implementando la retirada de la infección por VIH de los cuadros de exclusiones médicas vigentes en todas las convocatorias de oposiciones, promoción o traslado en la función pública. En concreto, en aquellas medidas referentes a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a los Cuerpos Policiales dependientes de las Comunidades Autónomas y a los dependientes de las Corporaciones Municipales, al Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias y a los Cuerpos que componen las Fuerzas Armadas, así como también en el caso del personal médico y sanitario.

Además, solicitamos la creación de programas de formación y sensibilización en materia de VIH dentro del Poder Judicial, en el sentido de que todos los operadores jurídicos implicados en el proceso de creación normativa y aplicación de la jurisprudencia tengan acceso a la información médica actualizada con respecto al VIH.

Por otra parte, reclama que se garantice que en las Comunidades Autónomas exista un protocolo que permita a las personas con VIH tener garantizado el acceso al tratamiento, incluidas aquellas que se trasladen con frecuencia entre CCAA, especialmente las que ejercen el trabajo sexual.

Asimismo, reivindicamos la promoción por parte de las Administraciones Públicas de todas las medidas disponibles encaminadas a la prevención y tratamiento del VIH.