Manifiesto de SOMOS LGTB+ por el 1 de diciembre

Manifiesto 1 de diciembre 2022

Por qué cuarenta años son demasiados años 

El próximo mes de junio se cumplirán cuarenta y un años desde la declaración de los primeros casos de sida en el mundo.  Durante estas cuatro décadas se estima que en el mundo   84,2 millones de personas han contraído la infección por el VIH y 40,1 millones de personas han muerto de enfermedades relacionadas con el sida. En nuestro país más de 200.000 personas han adquirido el VIH de la cuales más de 60 mil han fallecido.

Los nuevos datos de ONUSIDA sobre la respuesta mundial al VIH revelan que durante los dos últimos años de la COVID-19 y otras crisis mundiales, el progreso contra la pandemia del VIH ha decaído, los recursos se han reducido y, como resultado, hay millones de vidas en riesgo. 

En España se han dado pasos importantes.  Así, este año, nuestro país ha aumentado en un 30% su aportación al Fondo global para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria comprometiendo una contribución de 130 millones de euros para los próximos 4 años. 

 Además, nuestro país, quedó muy cerca de conseguir los objetivos intermedios 90-90-90 de ONUSIDA para 2020 y avanzamos a buen ritmo para alcanzar los objetivos de 2030. 

Desde que se firmó el PACTO SOCIAL POR LA NO DISCRIMINACIÓN Y LA IGUALDAD DE TRATO ASOCIADA AL VIH en el año 2018 se ha conseguido acabar con la exclusión de las personas con el VIH en el acceso a la función pública, y durante este último año se está trabajando para facilitar el acceso real a los seguros para las personas con el VIH y se ha logrado que las personas tengan acceso a terapias oncológicas como las terapias CAR-T de las que estaban excluidas.

Por otra parte. En septiembre de 2019 se incluyó la PrEP como prestación en el SNS y pese al impacto de la COVID 19 poco a poco se ha ido poniendo en marcha en todas la CCAA.

Además, este año se ha aprobado la integral para la igualdad de trato y la no discriminación. que por primera vez especifica la serofobia como una causa discriminación y habilita la posibilidad de que las entidades sociales nos presentemos como parte en procesos judiciales 

Estamos convencidos que todos estos avances no se habrían producido sin el empuje, el trabajo y la colaboración de la sociedad civil de respuesta al VIH con las administraciones públicas. Esto tan solo nos reafirman en la necesidad de incrementar nuestro esfuerzo. 

Vamos por el buen camino, pero todavía queda mucho trabajo por hacer.

Con respecto a los objetivos de ONUSIDA estamos muy lejos de lograr la reducción de un 75% de las nuevas infecciones.  Y en nuestro país se siguen produciendo entre 3500 y 4000 nuevas infecciones anualmente y no se logra reducir las cifras de diagnóstico tardío que superan el 45% de los nuevos diagnósticos.

Por lo que respecta a la mejora de la calidad de vida de las personas con el VIH, sigue siendo necesaria la implementación en las unidades de VIH de intervenciones sencillas que permitan identificar y manejar en la consulta problemas y trastornos que deterioran la calidad de vida de los pacientes teniendo en cuenta sus singularidades, especialmente las de las mujeres y las personas mayores (supervihvientes).

 En cuanto a la PrEP siguen existiendo listas de espera y en la mayoría de los casos las CCAA han puesto en marcha esta nueva prestación, gracias al esfuerzo de los profesionales sin incrementar los medios humanos y materiales necesarios, lo que ha supuesto una sobrecarga de trabajo en unos servicios sanitarios ya muy saturados. 

Durante este año en la Comunidad de Madrid, debido a un cambio de un proceso administrativo y por una interpretación torticera de la legislación estatal hemos visto como se les denegaba el tratamiento a personas con el VIH en situación administrativa incierta, situación que parece estar solucionándose gracias a la insistencia de las ONG.  

Por ello demandamos que se apruebe la Ley de medidas para la equidad, universalidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud y que esta sea plenamente inclusiva reconociendo el derecho a la atención sanitaria en igualdad de condiciones a todas las personas que viven en España, independientemente de su situación administrativa, su tiempo de residencia o la Comunidad Autónoma donde residan.

El abordaje del fenómeno del uso problemático de drogas en contextos sexuales, el CHEMSEX, sigue sin repuesta por parte de las administraciones competentes   y de nuevo somos las entidades sociales las que estamos dando respuesta, en muchas ocasiones desde la precariedad y la falta de recursos. 

Durante estas cuatro décadas innumerables investigaciones han puesto de manifiesto la relación directa entre el estigma, la criminalización de las poblaciones vulnerables y la discriminación con aspectos tan relevantes como el retraso diagnóstico, la búsqueda de atención médica, la adherencia terapéutica, la salud mental y, en general la calidad de vida de las personas con el VIH.

 Tras 40 años y el estigma y la discriminación hacía las personas que viven con el VIH permanece en nuestra sociedad y sigue presentándose como una de las principales barreras para lograr el objetivo establecido por ONUSIDA de eliminar el VIH/Sida como amenaza de salud pública para el año 2030. 

Pese a que, el Estudio Creencias y actitudes de la población española hacia las personas con VIH, 2021 indica que  ha habido una mejoría generalizada con respecto al año 2012 en la mayoría de parámetros estudiados, todavía un 10% de los encuestados manifiesta que no mantendría ninguna relación con una persona con VIH, un 36,3% de la población española se sentiría incómoda si un compañero de su hijo tuviera VIH el 5,5% sigue estando de acuerdo con la publicación de sus nombres para que las personas puedan evitarlas si así lo desean, un 8 % sigue apoyando medidas de segregación para este colectivo y el 9,45%  nos considera culpables de  tener el VIH

Aproximadamente uno de cada trescientos españoles/as vive con VIH, sin embargo, un 63% de la población manifiesta que no conoce a ninguna persona con VIH y tan solo un 5,6% manifiesta que mantienen una relación estrecha con alguna persona con el VIH.  Esto se debe a que muchas personas con el VIH siguen siendo invisibles y no comparten su situación con la familia, las amistades o compañeros/as de trabajo por miedo a la discriminación, o a perder el trabajo.

Hoy estamos aquí para conmemorar el Día Mundial del Sida para reivindicar el derecho a la Visibilidad de las personas con el VIH, para exigir el fin del estigma y la discriminación y para reafirmar nuestro compromiso con la prevención, el tratamiento y la calidad de vida de las personas con el VIH.

Por qué cuarenta años son demasiados años para que, pese a los avances alcanzados en los últimos años, en el marco del Pacto Social, sigan existiendo en nuestro país normas y leyes y prácticas que limitan nuestros derechos y el acceso a bienes y servicios.

Por qué cuarenta años son demasiados años para que, pese a que las personas con el VIH en tratamiento y carga viral indetectable no transmiten el virus, pese a que indetectable es igual a intransmisible, se nos siga relegando al último turno en las intervenciones quirúrgicas y que el entorno sanitario sea un de los ámbitos donde se reportan más casos de discriminación.

Por qué cuarenta años son demasiados para que en España no exista la especialidad de enfermedades infecciosas lo que compromete el futuro de nuestra atención médica. 

Por qué cuarenta años son demasiados años para que 56 países del mundo sigan restringiendo nuestro derecho a la movilidad. 

Por qué cuarenta años son demasiados años para que no exista una vacuna y un tratamiento curativo del VIH.

Por qué cuarenta años son demasiados años para que las personas con el VIH sigamos siendo excluidas casi de forma sistemática de los ensayos clínicos de terapias innovadoras, especialmente en aquellas relacionadas con cáncer.

Por qué cuarenta años son demasiados años para que unos energúmenos griten en la plaza Chueca sidosos fuera de Madrid. 

Por qué durante estas cuatro décadas de lucha hemos ido conquistando derechos que ahora vemos de nuevo amenazados por el resurgir discursos, homófonos, machistas, tránsfobos, serófobos y xenófobos y no pensamos renunciar a nuestros logros.

Porqué cuarenta años son demasiados años para que las mujeres con el VIH sufran de forma desproporcionada el estigma y el miedo del impacto que en sus familias e hijos pueda tener que se sepa de su infección.

Hoy estamos aquí para decirles a todas las personas con el VIH que no están solas y para renovar nuestro compromiso para que llegue el día en el que podamos ver una generación libre de VIH.  

En el día de la memoria Trans SOMOS reclama por la #LeyTrans

El Día Internacional de la Memoria Trans se conmemora anualmente cada 20 de noviembre. Un día en el que los colectivos LGTBI nos centramos en la memoria de aquellas personas que han sido asesinadas, víctimas de la transfobia y el odio hacia las personas trans, además de seguir recordando la continua violencia  a la que son sometidas las personas trans. 

En este día la ONG activista, reivindica la necesidad de la aprobación de la Ley Tans y LGTBI. Para así poner más las medidas para frenar la avalancha de LGTBIfobia y en especial TRANSfobia que estamos viviendo últimamente.

hoy más que nunca recordamos a las personas trans que seguimos estando psiquiatrizadas, perseguidas e invisibilizadas por una sociedad machista, misógina, cisexista y tránsfoba, en términos generales.

Manifiesto de SOMOS LGTB+ Aragón por el 1 de diciembre

Hace cuarenta años, el 5 de junio de 1981, se diagnosticó el primer caso de sida. Desde sus inicios, la infección por VIH y el Sida trascendió lo biológico para convertirse en un fenómeno político y social con una alta carga moralizante, discriminatoria y estigmatizante, que culpabilizaba a las personas afectadas. Muestra de ello es que se empezó a denominar peste rosa, cáncer gay o enfermedad de las cuatro haches, en referencia a los homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos…

La historia de estos cuarenta años de pandemia ha estado llena de luces y sombras en la que hemos pasado de aquel lamentablemente famoso slogan de SILENCIO=MUERTE al esperanzador INDETECTABLE=INTRANSMISIBLE; y la respuesta al VIH se ha constituido como un catalizador en la conquista de derechos de las minorías sexuales, de las mujeres y las niñas, de las personas excluidas, migrantes, en situación de prostitución, de las personas privadas de libertad, de las usuarias de drogas, del derecho universal a la salud y el acceso global a tratamientos. La respuesta al VIH ha sido desde sus inicios básicamente una cuestión de derechos humanos.

En estos 40 años, el papel de la sociedad civil ha sido un agente fundamental en la respuesta al VIH y se ha constituido en un ejemplo para muchas otras causas, en un modo de hacer en el que las personas con el VIH hemos sido protagonistas y motores de cambio. Por desgracia, en los últimos tiempos estamos observando el retorno de viejos discursos reaccionarios que atentan contra aquellos derechos que tanto costó alcanzar. Vivimos con preocupación el auge de ideologías machistas, homofóbas, transfóbas y xenófobas, ante las que la sociedad civil NO VA A PERMITIR NI UN PASO ATRÁS.

En estos 40 años, cerca de 80 millones de personas han adquirido VIH y alrededor de 36 millones han fallecido a causa del sida. En nuestro país más de 200.000 personas adquirieron el VIH de los que cerca de 60.000 murieron por causas relacionadas con el sida. Pese a lo demoledor de estas cifras, los avances en la respuesta al VIH han sido impresionantes. Desde los inicios del presente siglo se ha conseguido reducir alrededor de un 50% la cifra de nuevas infecciones y de muertes relacionadas con el sida a nivel global, y en 2020, 27 millones y medio de personas en el mundo tenían acceso a tratamientos, frente a los 8 millones que había en 2010.

En España tenemos que seguir trabajando para conseguir alcanzar los objetivos marcados por ONUSIDA para 2025; porque aunque estamos bien situados en los tres primeros objetivos: con un 87% de personas con el VIH diagnosticadas, de las cuales el 94% están en tratamiento y el 90% tienen la carga viral indetectable, lo que quiere decir que no pueden transmitir el virus, ya que INDETECTABLE es igual a INTRANSMISIBLE. Sin embargo, estamos todavía lejos de alcanzar del cuarto 95% referente a la calidad de vida y el objetivo de 0 discriminación.

Además, es en la prevención donde de nuevo seguimos fallando. Llevamos casi una década con cerca de 4.000 nuevos diagnósticos al año en España y unas tasas de diagnóstico tardío cercanas al 50%, y no somos capaces de reducir esta cifra y, aunque el VIH nos puede afectar a todos, no deja de ensañarse con las poblaciones más vulnerables. Desde principios de este siglo, la vía de trasmisión del VIH ha sido mayoritariamente sexual, afectando principalmente a hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, a la población migrante y a las mujeres. Especial relevancia tiene el impacto del VIH en las mujeres transexuales, donde los escasos estudios disponibles hablan de una prevalencia superior al 15%, en las personas privadas de libertad, con una prevalencia superior al 5% ,y en las personas en riesgo de exclusión social. Todo esto, junto al incremento constante de las infecciones de transmisión sexual, nos obliga a replantearnos el modelo de atención a la salud sexual dentro de nuestro sistema sanitario, adaptando los recursos a las necesidades actuales, creando servicios accesibles pensados para las necesidades de las personas y de la salud pública.

Sería injusto no reconocer que en estos los últimos tres años en España se han dado pasos muy importantes en la respuesta frente al VIH. Hemos avanzado en la consecución de los objetivos 90-90-90 de ONUSIDA, en el mes de septiembre de 2019 la PrEP se incluyó en el Sistema Nacional de Salud, y pese a las dificultades de la actual crisis sanitaria esta importante herramienta ya está disponible en todas las CC. AA. Seguimos avanzando en el desarrollo del PACTO SOCIAL POR LA NO DISCRIMINACIÓN Y LA IGUALDAD DE TRATO ASOCIADA AL VIH, se ha conseguido acabar con la exclusión de las personas con el VIH en el acceso a función pública, y España ha vuelto a estar presente en los foros internacionales, en los que el Gobierno reafirmó el compromiso de nuestro país de contribuir a la estrategia de ONUSIDA para poner fin a la pandemia  como amenaza para la salud pública para el 2030, y alcanzar los objetivos de los cuatro 95% para 2025.

Todos estos logros renuevan nuestro  empeño en seguir trabajando codo con codo con las administraciones para avanzar en nuestros objetivos. Pero para ello seguimos necesitando que se nos escuche.  Por todo ello, hoy,  en la conmemoración del Día Internacional del VIH/SIDA, desde CESIDA y sus entidades miembro reivindicamos que:

  • Tras 40 años de pandemia no podemos permitir que la actual crisis se cebe de nuevo en las personas más vulnerables. Para ello es imprescindible articular un mecanismo de protección social que garantice el acceso a recursos básicos para estas poblaciones.
  • Tras 40 años de pandemia demandamos que el proyecto de Ley de medidas para la equidad, universalidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud  recoja las demandas de la sociedad  civil, para conseguir una legislación estatal plenamente inclusiva que reconozca el derecho a la atención sanitaria, en igualdad de condiciones, a todas las personas que viven en España, independientemente de su situación administrativa, su tiempo de residencia  o la Comunidad Autónoma donde residan.
  • Tras 40 años de pandemia es necesario garantizar el acceso al diagnóstico del VIH y otras ITS a todas las personas que lo necesiten. 
  • Tras 40 años de pandemia es imprescindible afianzar los logros obtenidos y seguir avanzando en la implementación de las medidas recogidas en el PACTO SOCIAL POR LA NO DISCRIMINACIÓN Y LA IGUALDAD DE TRATO ASOCIADA AL VIH.
  • Tras 40 años de pandemia necesitamos más centros públicos sanitarios de diagnóstico de Infecciones de Transmisión Sexual, que los que ya existen no tengan lista de espera, y que se apoye el modelo de atención comunitario. Tenemos que reducir de forma drástica las tasas de diagnóstico tardío porque es posiblemente la mejor estrategia preventiva que tenemos.
  • Tras 40 años de pandemia se debe asegurar el acceso a la PrEP a todas las personas que la necesiten en todo el territorio español, eliminando las listas de espera existentes.
  • Tras 40 años de pandemia tenemos que incorporar los modelos de atención a la cronicidad, que están muy bien diseñados, pero que evidentemente pasan por una fuerte inversión en recursos humanos y materiales al sistema, e incorporar las experiencias que se han puesto en marcha durante la pandemia, para mejorar la calidad de vida. 
  • Tras 40 años de pandemia las asociaciones hemos demostrado ser indispensables para articular una respuesta al VIH de forma continuada, apoyando a las poblaciones vulnerables cuando no existían otros recursos, por lo que se debe garantizar nuestra sostenibilidad.
  • Tras 40 años de pandemia se debe asegurar una atención socio-sanitaria a las personas con VIH teniendo en cuenta sus singularidades, especialmente las de las mujeres y las personas mayores, los supervihvientes.
  • Tras 40 años de pandemia  es imprescindible el liderazgo político y compromiso económico que garantice la existencia y la sostenibilidad de la respuesta a la infección por VIH. El liderazgo pasa inevitablemente por el refuerzo político, de recursos humanos y económicos del Plan Nacional sobre el sida y sus homólogos autonómicos como organismos coordinadores de las políticas de prevención, asistencia e investigación relacionadas con el VIH y otras ITS.
  • Tras 40 años de pandemia es necesario que se haga efectiva la transferencia a los servicios de salud autonómicos de las competencias de sanidad penitenciaria, que fue aprobada hace 18 años, sí, decimos bien, 18 años, y aún no se ha realizado.
  • Tras 40 años de pandemia es imprescindible reconocer la especialidad de Enfermedades infecciosas para asegurar el relevo generacional de nuestros médicos.

Es indiscutible que la actual situación de crisis sanitaria va a tener un impacto económico y social enorme en todo el mundo en los próximos años, pero la COVID-19 pasará y el VIH permanecerá sin cura y sin vacuna algunos años más. Por eso, hoy, tras 40 años de pandemia, necesitamos la implicación de todas, todos y todes para que no se produzca un retroceso en la respuesta local, autonómica, estatal e internacional frente al VIH y al SIDA; y trabajar conjuntamente por un mismo fin: conseguir una generación libre de VIH, porque tenemos todas las herramientas para lograrlo.