SOMOS por la libre autodeterminación del género

SOMOS recuerda, con motivo del Día Internacional de la Despatologización Trans, que se conmemora cada tercer sábado de octubre, que las personas trans en España siguen necesitando un diagnóstico de “disforia de género”, emitido por personal sanitario, para ver reconocida su identidad, de manera que menoscaba sus derechos y ataca directamente su dignidad porque, para que puedan ejercer sus derechos, como el de disponer de una documentación oficial de acuerdo a su género que les abra las puertas del mercado laboral, entre otros asuntos, deben contar con una acreditación externa.

Si bien es cierto que Aragón consiguió en 2018 aprobar las comúnmente conocidas como ley trans y ley LGTBI éstas no están siendo implementadas con la rapidez que necesitamos. En este sentido, en SOMOS nos preocupa especialmente la mirada binarista que desde las Administraciones Públicas pueden estar impulsándose en materia de género, pues deja fuera a las personas no binarias, cuya realidad sí está recogida en nuestras leyes pero sigue sin estar reconocida ni por la sexología oficial, ni por muchos de los profesionales de la Psicología o la Psiquiatría que trabajan en unidades de atención a las realidades trans.

Leticia Ojeda, técnica de la asociación SOMOS y responsable del servicio de Atención a Mujeres Trans, recuerda que “las personas trans no estamos enfermas y no necesitamos la tutela de ninguna autoridad médica que verifique nuestra identidad. Tenemos derecho a que se respete nuestra dignidad y nuestra autodeterminación“. “No permitir la autodeterminación“, continúa diciendo la portavoz, “o dicho de otra manera, no reconocer que las únicas personas que podemos determinar nuestro género somos nosotras mismas es transfobia, porque niega nuestra identidad y nos obliga a encajar en unos criterios diagnósticos para que un tercero valide nuestra identidad“. 

La ONG activista, en este Día internacional por la Despatologización trans, vuelve a exigir la libertad para que cada persona pueda desarrollar su personalidad y su género sin violencias, paternalismos o tutelas, con autonomía y autodeterminación.