SOMOS te recomienda la asistencia a las I Jornadas de chemsex: el proceso hacia un abordaje integral, de Stop Sida

SOMOS recomienda participar en las “I Jornadas de chemsex: el proceso hacia un abordaje integral” entorno a las actividades que Stop Sida organiza para el Día Mundial del sida 2019.

Estas jornadas se celebraran los día 13 y 21 de noviembre de 2019 en el  Centre LGTBI de Barcelona y están organizadas por una de las entidades de referencia de SOMOS: Stop Sida.

La inscripción es gratuita y para más información puedes solicitarla al email stopsida@felgtb.org o al teléfono 93 452 24 35.

En qué consiste, para quién es y cómo se pide: guía para saber qué es la PrEP (más allá de que previene el VIH)

Consulta aquí el artículo original de David Noriega para eldiario.es

El Ministerio de Sanidad calcula que se beneficiarán de la medida unos 17.000 hombres que tienen sexo con hombres, personas trans o trabajadoras del sexo

“No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que gente que no está en situación de riesgo esté medicalizada”, indica el presidente de CESIDA, Ramón Espacio, sobre los requisitos

Se prevé que se pueda acceder a ella a partir del 1 de noviembre y que sea dispensada en hospitales o centros autorizados cada tres meses previo análisis, lo que ayudará a identificar ITS

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Sanidad incluirá en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (SNS) la PrEP, una pastilla que previene el contagio de VIH y que se calcula que beneficiará a unas 17.000 personas a partir del próximo 1 de noviembre. Se trata de una medida que las organizaciones que trabajan en materia de prevención y salud sexual llevan reclamando a las autoridades sanitarias durante los últimos tres años pero que, aunque importante, es solo un paso más en la implementación de este fármaco en el sistema sanitario.

De hecho, el ministerio trabaja con las Comunidades Autónomas para que estas adapten las directrices a sus propias particularidades, aunque ya existe la base para que los ciudadanos que cumplan una serie de requisitos puedan acceder a este tratamiento a partir del 1 de noviembre. Los expertos inciden también en que la pastilla debe ir acompañada de otras intervenciones en materia de salud sexual. Estas son las claves para saber de qué hablamos cuando nombramos la PrEP más allá de que previene el VIH:

Qué es

La pastilla de profilaxis preexposición o PrEP es una tratamiento que evita el contagio del VIH entre personas que mantienen relaciones sexuales sin preservativo. Se trata de una combinación de tenofovir con emtricitabina, aprobada en España desde 2016, pero que ha tardado seis años en introducirse en el SNS, pese a que ya a principios de 2018 se aprobó un documento de consenso en el marco del Plan Nacional sobre el Sida. Otros países del entornos, como Reino Unido, Francia o Portugal lo incluyen desde hace tiempo.

“Más que dar a la gente pastillas para que haga lo que le dé la gana, consiste en un programa donde los usuarios en riesgo de contagio de VIH van a tener que seguir unos controles médicos para controlar la toxicidad –estamos dando medicación a personas sanas– y detectar de forma precoz otras infecciones de transmisión sexual (ITS)”, explica el infectólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) José Pérez Molina.

Para quiénes

El ministerio es claro en los requisitos que deben cumplir los usuarios que quieran acceder a la pastilla. Deben ser “hombres que tienen sexo con hombres -HSH, el término que se utiliza en ciencia para referirse a esta población- y personas transexuales mayores de 18 años que cumplan dos de los siguientes criterios” durante el último año –algunas son imposibles de comprobar por el personal sanitario–: haber tenido más de 10 parejas sexuales diferentes, haber practicado sexo anal sin condón, haber requerido la profilaxis post-exposición (una pastilla que se toma en las horas posteriores a mantener una relación sexual de riesgo para evitar el contagio) o haber tenido al menos una ITS bacteriana. También, para trabajadoras del sexo que no utilicen preservativo habitualmente.

Por qué solo para estos grupos

Quienes cumplen estos requisitos son “la población más vulnerable al VIH y los datos epidemiológicos lo dicen”, indica el presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA (CESIDA), Ramón Espacio. Según los últimos datos del ministerio, el 54,3% de los 3.381 nuevos diagnósticos de VIH de 2017 correspondían a hombres que tienen sexo con hombres, un dato que, en parte, puede estar inflado por un híper-registro. “El beneficio se da en poblaciones que tiene un riesgo de entre el 2 y el 3% de personas al año. Ahí la PrEP es coste-efectiva”, justifica Pérez Molina.

“No creemos, sinceramente, que salvo casos excepcionales hubiera una demanda real por otro grupo”, señala Espacio, que matiza, no obstante, que “en la medida que haya otras evidencias, se podrán modificar e ir evaluando [los requisitos]”. “No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que, de alguna manera, gente que por miedo o que no está en una situación de riesgo entre en una estrategia medicalizada”, explica. En cualquier caso, Pérez Molina señala que “la mayoría de la gente, por el hecho de que la PrEP esté disponible no va a hacer un cambio drástico en sus costumbres”.

Acompañada de otras actuaciones

Desde el ministerio consideran “indispensable utilizar todas las estrategias preventivas frente al VIH avaladas científicamente”. Así, definen la PrEP como “una medida adicional” a la promoción del uso del preservativo y el diagnóstico y tratamiento precoz de la infección por VIH. “Es una estrategia que va acompañada de otras intervenciones, de acompañamiento, de detección de consumo problemático de drogas en el ámbito sexual, de counseling –en español, asesoramiento, acompañamiento–”, añade el presidente de CESIDA.

Qué ocurre con otras ITS

La PrEP evita el contagio de VIH pero no de otras enfermedades de transmisión sexual. Con todo, su inclusión en el sistema sanitario puede tener un efecto positivo en el resto. En principio, está previsto que la PrEP se dispense a la población que cumpla los requisitos y que lo pida cada tres meses, previo análisis. Y es en esos análisis donde está el quid de la cuestión. “Con los programas de PrEP se ve que aumentan las ITS, pero esas personas ya tenían relaciones sin preservativo, solo que ahora se diagnosticarán antes y mejor”, explica Pérez Molina, que defiende que “muchos pacientes no habrían ido a controlarse porque estaban asintomáticos –tenían la enfermedad pero no los síntomas–. Estamos diagnosticando antes patologías que hubieran pasado desapercibidas”.

Qué precio tiene

El tratamiento no tendrá un coste directo para la población de riesgo que acceda a él. Para el sistema público la inversión será, según indica el portavoz de SEIMC, de unos 300 euros al año por usuario, mientras el tratamiento del VIH ronda los 7.000. “Con un paciente que evites que se infecte, estás pagando 23 PrEPs”, ejemplifica. Con una salvedad: el PrEP es opcional y se puede dejar en cualquier momento y el tratamiento para el VIH es de por vida. Fuentes consultadas señalan que el ministerio ha hecho “una buena negociación” en este caso.

Un estudio realizado por el Centro Sanitario Sandoval y varios hospitales madrileños entre 2014 y 2016 ya mostraba que la PrEP habría evitado el 75% de infecciones entre gais y trans. Extrapolando este porcentaje a los datos del último año, se habrían infectado 1377 personas menos. “Es una medida que, al margen de ser buena para las personas, ahorra dinero”, incide Pérez Molina.

Cómo se pide

“Su dispensación se producirá por los servicios de farmacia hospitalaria o en centros asistenciales autorizados”, indican Sanidad, que no ofrece mucha más información. “El médico de cabecera derivará al usuario a un internista o a un especialista en enfermedades infeciosas, pero esto va a ser muy eventual”, señala el presidente de CESIDA. Lo será porque todo “dependerá de como lo articule cada comunidad autónoma; habrá algunas donde haya muy pocas personas demandantes porque el VIH es una epidemia muy urbana, de grandes centros urbanos, y otras donde lo soliciten muy pocas”, indica.

“El ministerio está trabajando con los actores implicados y las comunidades autónomas en diseñar y facilitar los circuitos de implementación y dispensación”, añade Espacio. En cualquier caso, su dispensación estará siempre sujeta a los requisitos establecidos por sanidad y a los controles pertinentes.

¿Es la primera vez que llega a España?

No. Desde 2016, la truvada –la PrEP es el genérico– tiene el visto bueno de la agencia europea del medicamento como tratamiento preventivo y en España se dispensa en hospitales privados. A su vez, el ministerio llevó a cabo un estudio de implementación con unas 400 personas en Barcelona, Bilbao y Valencia y existe un ensayo clínico para comprobar la eficacia de un nuevo fármaco. “Luego estaba la vía informal, que era comprarla por internet a otros países –por entre 30 y 50 euros al mes– e ir a centros de ITS a hacerse los controles”, apunta Espacio. “Eso si que tiene más riesgos”, señala Pérez Molina, “porque esas personas no están integradas en un programa de control de toxicidad e ITS”.

Por qué ahora

La directora de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, Julia del Amo, anunció hace un par de semanas que la Comisión Interministerial de Precios del Ministerio de Sanidad había acordado la financiación de la PrEP, el último paso antes de poner una fecha, que finalmente será el primero de noviembre. “Este acuerdo tiene que estar por encima de cualquier valoración política. Es una medida de salud pública y hay sobrada evidencia científica de que previene la adquisición del VIH”, destacó Del Amo.

Antes, el tema había tenido que abordarse en la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS, con quien el departamento que dirige María Luisa Carcedo continúa trabajando junto a la sociedad civil, representada por el Consejo Asesor de ONGs.

“Ha costado”, reconocen desde CESIDA. “Primero, porque creemos que se empezó el estudio de implementación y se quería esperar a tener resultados y que estuviera acabado. Y, segundo, porque con el anterior Gobiero no había mucho interés por esto. Desde hace un año el ministerio si ha trabajado muy duramente para conseguirlo. Había que buscar el consenso con las comunidades autónomas, porque sin ellas no iba a funcionar, ya que son las responsables de implementarlo”, desarrolla Espacio. Finalmente, “los plazos han sido bastante aceptables”. Aunque sea tres años después.

La mitad de las personas mayores con el #VIH en España podrían ser “supervivientes a largo plazo” #MayoresSinArmarios,

Fuente de la noticia: Francesc Martínez en gTt- VIH

Estas personas, que se infectaron en los primeros años de epidemia, tendrían una mayor carga de comorbilidades, entre las que destacarían las de tipo psiquiátrico

Un estudio español presentado en el X Taller Internacional sobre VIH y Envejecimiento, celebrado recientemente en Nueva York (EE UU) ha concluido que casi la mitad de las personas mayores con el VIH en España serían personas que han logrado sobrevivir desde los primeros años de epidemia, conocidas como “supervivientes al sida” o “supervivientes a largo plazo” (del vocablo inglés long-term survivors“). Ello conllevaría una mayor carga de comorbilidades, especialmente una mayor prevalencia de patologías psiquiátricas.

Actualmente, a la luz de los datos de diversos estudios, casi la mitad de las personas con el VIH en Europa son mayores de 50 años. Algunos de ellos son “supervivientes a largo plazo” y otros fueron diagnosticados más tarde, en la era de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA). Las posibles diferencias significativas en términos de salud entre estos dos subgrupos de personas mayores con el VIH llevaron a los autores del presente estudio a investigarlas.

Para ello, diseñaron un estudio de cohorte prospectivo que contó con la participación de personas de la cohorte HIV-FUNCFRAIL, originalmente diseñada para estudiar la fragilidad y desempeño físico de personas con el VIH a partir de los 50 años.

Los resultados de los participantes se estratificaron en función del año de diagnóstico: antes de 1996, 1997-2000 y después del año 2000. Los datos registrados en el estudio fueron de tipo sociodemográfico, comorbilidades, parámetros relacionados con la infección por el VIH, fragilidad, desempeño físico funcional y riesgo de muerte por cualquier causa a los 5 años (utilizando el índice VACS).

Un total de 540 personas con el VIH con edades a partir de los 50 años participaron en el estudio. De ellas, el 50,3% eran supervivientes a largo plazo. El 15% del total eran mayores de 65 años. Se observaron diferencias significativas entre el porcentaje de mayores de 65 años en cada uno de los tres grupos analizados: 6,6% en los supervivientes a largo plazo, 18% en el grupo diagnosticado en el periodo 1997-2000 y 22,3% en el grupo diagnosticado después del año 2000 (en todos los casos p= 0,0001).

El porcentaje de mujeres también difirió significativamente entre los tres grupos (p= 0,04): 30% entre los supervivientes a largo plazo, 23,6% entre los diagnosticados en el periodo 1997-2000 y 19,7% entre los diagnosticados después del año 2000.

En el estudio no se hallaron diferencias entre grupos ni en niveles de CD4 actuales, relación CD4/CD8 o porcentaje de participantes con carga viral indetectable.

En comparación con los otros grupos, los supervivientes a largo plazo presentaron una mayor probabilidad de tener EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica; p= 0,001), depresión (p= 0,018), patologías psiquiátricas (p= 0,0001), enfermedades de tipo osteoarticular (p= 0,03) y de haber tenido cáncer en el pasado (p= 0,029) .

No se hallaron diferencias significativas entre los grupos en factores de riesgo cardiovascular ni en casos de infartos de miocardio, enfermedad vascular cerebral o insuficiencia renal.

El número de comorbilidades entre los supervivientes a largo plazo fue superior al observado en los otros grupos. Ello se tradujo en mayores niveles de polifarmacia (25,5% en los supervivientes a largo plazo, 25,0% en el grupo diagnosticado en el periodo 1997-2000 y 15,6% en el grupo diagnosticado después del año 2000 [p=0,03]).

Entrando en familias de fármacos en particular, entre los supervivientes a largo plazo fue significativamente superior el uso de antipsicóticos (p= 0,003), benzodiacepinas (p= 0,007) e hipnóticos (p= 0,009).

En comparación con los otros dos grupos, el índice de masa corporal fue significativamente inferior en los supervivientes a largo plazo . Sin embargo –probablemente debido a que la edad promedio era muy inferior entre los supervivientes a largo plazo– se detectó un menor porcentaje de casos de fragilidad o de baja velocidad de marcha en los supervivientes a largo plazo que en los otros dos grupos .

No se observaron diferencias entre los tres grupos en lo relativo a casos de deterioro cognitivo o al riesgo de mortalidad a 5 años.

Los resultados del presente estudio muestran cómo los supervivientes a largo plazo suponen la mitad de las personas con el VIH que envejecen en España y que sus particulares condicionantes supondrán un reto sociosanitario en los próximos años. Pese a tener una edad promedio inferior a los 60 años, estas personas presentan un alto número de comorbilidades y, en consecuencia, de medicaciones tomadas de forma simultánea (especialmente en el plano psiquiátrico).

Aunque en el presente estudio aún no se observa, a medida que los supervivientes a largo plazo envejezcan, es muy probable que el grado de fragilidad y desempeño funcional empeoren en mayor medida que en la población general, por lo que será importante el trabajo conjunto de profesionales sanitarios, comunitarios y del ámbito social para abordar adecuadamente las necesidades que previsiblemente aparecerán.