Camerún: activista LGTB se ve obligado a abandonar su domicilio por las amenazas de muerte de sus vecinos

El activista LGTB Desmond Sone Mbecho, que dirige la sección de educación y cultura de la organización Acción Afirmativa en Camerún, se ha visto obligado a abandonar su domicilioy buscar refugio debido a las amenazas de muerte recibidas por parte de sus vecinos. Sone se ve obligado actualmente a vivir en la sede de su organización mientras trata de encontrar un nuevo hogar. Entre las labores desarrolladas por Desmond Sone Mbecho se encuentra su prolongada dedicación a proyectos de prevención del sida respaldados por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis.

El pasado mes de agosto, los vecinos de Sone le amenazaron con matarle si no abandonaba el barrio de Ngousso, donde residía. El motivo esgrimido era su orientación homosexual. Tras las amenazas, Sone recibió la visita de la policía, pues su casero había interpuesto una demanda contra él en la que le acusaba de practicar la homosexualidad.

Acción Afirmativa envió inmediatamente al responsable de su sección de derechos humanos para que le prestase ayuda, para lo que contó con la colaboración del abogado del Fondo Mundial Jathan Ndongo. Durante dos días, la policía entrevistó tanto al abogado como a Sone y su casero. Finalmente, en presencia de la autoridad policial y la fiscalía, este último se disculpó por haber realizado una falsa acusación contra Sone, retirando la denuncia. Aún así, insistió en que Sone debía abandonar su domicilio, para lo cual le concedió un plazo de dos semanas.

Esa misma noche, cuando Sone se dirigía a una tienda de alimentación cercana a su casa, vio cómo su arrendatario reunía allí a varios jóvenes del vecindario, señalándole como homosexual, e incitándoles a propinarle una paliza para así ahuyentarle del barrio. Presa del pánico, Sone huyó hasta su domicilio, que pronto fue rodeado por una multitud que golpeaba puertas y ventanas mientras profería amenazas de muerte.

Cuando la multitud se dispersó, Sone consiguió escapar a casa de un amigo, donde pudo pasar la noche. Actualmente se ve obligado a vivir en la sede de Acción Afirmativa, que le ha facilitado una pequeña dependencia donde refugiarse mientras tratan de encontrarle un nuevo hogar. Acción Afirmativa ha emitido un comunicado en el que condena la homofobia de los residentes y el fracaso del gobierno en tomar medidas adecuadas para frenar la violencia.

La historia de Desmond Sone Mbecho es representativa de la intensa homofobia de la sociedad camerunesa, a pesar de que su ministro de Comunicación, Issa Bakary Tchiroma, declarara a principios de año que“no hay un acoso judicial” hacia los homosexuales en Camerún y que “enCamerún, los homosexuales conocidos deambulan libremente por las calles y algunos de ellos se ganan su sustento sin ser molestados”. Recordemos que las relaciones homosexuales están castigadas en Camerún con hasta cinco años de prisión.

La dura realidad camerunesa para las personas LGTB

A finales de 2012, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresaba su preocupación por la situación de las personas LGTB en Camerún, realmente complicada. Y es que cada poco tiempo se producen noticias de detenciones, algunas de las cuales hemos recogido a lo largo de los últimos años.

En febrero de 2012 informamos de la detención de al menos tres mujeres lesbianas. En enero de 2012 eran cuatro hombres los detenidos. En noviembre de 2011 tres hombres fueron condenados a cinco años de cárcel acusados de mantener relaciones homosexuales en un coche (una de las pruebas que el juez tuvo en cuenta fue que los acusados hubieran estado bebiendo Baileys, un licor considerado típicamente femenino. Por fortuna este caso fue luego reconsiderado). En octubre de 2011 se condenó a tres años de cárcel a Jean-Claude Roger Mbédé por declararse a otro hombre por SMS, pena que fue confirmada en diciembre de 2012. Lamentablemente, en enero de 2014 Jean-Claude fallecía, abandonado por su familia, por las complicaciones derivadas del maltrato sufrido.

En abril de 2011 se detuvo a otros tres jóvenes acusados de homosexualidad. En marzo de 2011 un nuevo detenido fue condenado a 36 meses de cárcel, motivo por el cual Amnistía Internacional llevó a cabo una acción. En octubre de 2010 dos jóvenes sufrían una detención y un trato degradante por parte de la Policía. En mayo de 2010 dos detenidos fueron luego condenados a cinco meses de cárcel. En marzo de 2010 otra detención se mezcló con un intento de extorsión por parte de la Policía a un ciudadano australiano. En diciembre de 2009 un joven fue finalmente liberado tras permanecer varios días en prisión en condiciones miserables. En julio de 2013, se conoció la sentencia a prisión de dos hombres detenidos dos años antes por mantener relaciones homosexuales. Más recientemente, en junio de 2014, se dio a conocer la historia de una pareja homosexual que se vio obligada a huir de su localidad tras ser ataca por sus vecinos y detenida por la policía.

Uno de los sucesos más terribles tuvo lugar en julio de 2013, cuando fue brutalmente torturado y asesinado en su domicilio el activista LGTB Eric Ohena Lembembe, conocido por su labor en apoyo a los enfermos de sida y por sus continuas denuncias de las leyes homófobas del gobierno de Camerún y su pasividad ante la violencia desatada contra la población LGTB.

Y estos son solo los casos que trascienden a los medios internacionales. Según Human Rights Watch, al menos 28 personas han sido detenidas por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos tres años.

También nos hemos hecho eco de la serie de vídeos “Homosexuales en Camerún: gentes como tú y yo”, breves reportajes que recogen testimonios de personas LGTB perseguidas por su orientación sexual en el país africano.

En Camerún, como citábamos anteriormente, las relaciones homosexuales están penadas con hasta cinco años de cárcel, pero según la activista LGTB Alice Nkom solo se puede detener a una persona si se la encuentra en situación de “flagrante delito”. Desgraciadamente, tal y como corrobora Human Rights Watch, son cada vez más los casos en los que la Policía ignora este requerimiento. Hace ahora un año las autoridades políticas de Camerún rehusaron de hecho seguir las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas de despenalizar la homosexualidad y actuar contra la violencia homofóbica.

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