Andalucía también lleva a los libros de texto el rechazo a la ‘ley Wert’

Muchas quejas —sobre todo relacionadas con la financiación, los tiempos de aplicación y los fallos técnicos— y algunas medidas para mitigar lo que Andalucía considera más perjudicial de la Ley de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), aprobada en solitario por el PP en el Congreso de los Diputados. Fue lo que ha ofrecido este viernes el consejero de Educación, Luciano Alonso. Ha desgranado algunas de las medidas que su departamento pondrá en marcha el curso que viene, cuando se supone que se empezará a aplicar la reforma del ministro José Ignacio Wert. Entre esas medidas está no aceptar dentro del programa de gratuidad de los libros de texto los manuales que solo estén adaptados a la normativa estatal y no a la autonómica. En la práctica, este paso supone que no habrá renovación en los libros de tercero de primaria, uno de los cursos en los que se empezará a aplicar la LOMCE el curso próximo. Además, la Junta reducirá al mínimo exigible en la ley la materia de Religión.

El ministerio intenta acelerar la implantación de la reforma para el curso que viene: se empezará por primero, tercero y quinto de primaria y la nueva FP básica. Los populares recuerdan bien lo que ocurrió con la anterior ley educativa que aprobó el PP, la LOCE de 2002. Nunca llegó a aplicarse porque perdieron las elecciones de 2004 y el PSOE derogó la norma. La LOMCE carece de un mínimo consenso político. Todos los partidos de la oposición, salvo UPyD, UPN y Foro de Asturias, se han comprometido ya a derogar la norma la próxima legislatura si tienen mayoría suficiente. Teóricamente, si no hay adelanto, las elecciones generales serían en el otoño de 2015. Para entonces, si se cumplen los planes ministeriales, parte de la reforma ya estaría en vigor. En concreto, en primaria, parte de secundaria y en la nueva FP básica.

Pero para acelerar su implantación ante un teórico cambio de Gobierno, el ministerio tiene que darse prisa. El departamento de Wert debe aprobar primero los reales decretos de desarrollo en los que se incluyen los currículos de las asignaturas de parte de primaria y la nueva FP, algo que se supone que puede estar listo en marzo o abril. Pero, luego, Andalucía tendría que aprobar sus propios decretos de desarrollo, ya que tiene capacidad para incluir contenidos e incluso crear materias propias. El consejero ha asegurado que no dará tiempo a que todo este proceso esté listo en septiembre. Y la intención de Andalucía es no aceptar los manuales que no estén adaptados a la normativa autonómica. Esto supone que en primero, tercero y quinto de primaria —los cursos en los que se empieza a aplicar la LOMCE— se seguirán empleando los manuales configurados bajo la derogada ley educativa, la LOE. Cataluña y País Vasco —críticas también con la reforma— han anunciado que tampoco renovarán los libros de texto el curso que viene.

Pero, al margen de estos pasos que pueden retrasar la implantación de la norma, el consejero también ha anunciado algunas medidas con una mayor carga ideológica. La LOMCE refuerza la asignatura de Religión, al tener con una alternativa reglada y contar para la nota media y para conseguir becas. En contraposición, Alonso asegura que su departamento se limitará a ofrecer el mínimo de horas que le permita la ley. “Si es una hora, pues será una hora”, ha indicado.

Además, la eliminada Educación para la Ciudadanía será recuperada por la Junta. La consejería tiene capacidad para crear nuevas asignaturas, las de libre configuración autonómica, que no son de obligada oferta en todos los centros. En ese apartado es en el que se inscribirá Educación para la Ciudadanía.

Alonso ha evitado hablar de “insumisión” hacia la LOMCE. Pero sostiene que la previsión es que este mes se presente el recurso de inconstitucionalidad contra la reforma. Y ha insistido en que la Junta no financiará a los centros que solo escolarizan a chicos y chicas por separado.

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