Zaragoza, 12 de agosto de 2025 – En el Día Internacional de la Juventud, SOMOS LGTB+ denuncia la grave situación que enfrenta la juventud aragonesa, marcada por la precariedad económica y la discriminación. Los datos demuestran que, a pesar de los avances legislativos, el acceso a una vida digna y libre sigue siendo un privilegio para muchos jóvenes.
Los últimos datos del Observatorio de Emancipación del CJE son alarmantes: solo el 15,2% de los jóvenes en España está emancipado, la cifra más baja desde 2006. Esto se debe, en gran parte, a que una persona joven debe destinar casi todo su salario —un 92,3% de media— para poder pagar un alquiler en solitario, evidenciando que el coste de vida ha superado con creces el poder adquisitivo de los salarios.
Esta realidad económica precaria se agrava para la juventud LGTBI+. En Aragón, al igual que en el resto del país, nuestros jóvenes deben enfrentar desafíos adicionales que limitan su desarrollo personal y profesional. Los estudios de la FELGTBI+ revelan que el 58% de menores trans ha sufrido acoso escolar, y el 23,76% de jóvenes entre 25 y 34 años ha sido víctima de una agresión en el último año.
Además, los jóvenes que viven en zonas rurales enfrentan una doble barrera: el 75% se ve obligado a ocultar su identidad por miedo, sin referentes ni espacios seguros donde poder ser ellos mismos. A esto se suma que la formación en diversidad sexual y de género sigue siendo casi inexistente en el ámbito educativo, dejando a la juventud sin las herramientas necesarias para comprenderse y defenderse.
Desde SOMOS, queremos dejar claro que los jóvenes no nos quejamos por gusto, sino que denunciamos una realidad insostenible. No queremos volver a escuchar la narrativa de los “ninis” cuando los datos muestran que un 35,5% de la población joven ocupada combina estudios y trabajos precarios. Tampoco basta con que el paro juvenil haya bajado, si casi 1 de cada 5 jóvenes con empleo se encuentra en situación de pobreza.
Por todo ello, exigimos a las instituciones aragonesas y a la sociedad en general que actúen de manera contundente. Necesitamos políticas públicas que faciliten el acceso a una vivienda digna y garanticen salarios justos. Necesitamos entornos seguros en las ciudades y en los pueblos, donde la diversidad no dependa del código postal. Y, sobre todo, necesitamos compromiso social y recursos reales para construir una sociedad donde toda la juventud LGTBI+ pueda vivir libre, visible y sin miedo.


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