En el día de las personas mayores, SOMOS recuerda que las personas LGTBI mayores no son el pasado

Si nuestra realidad diaria nos dice que las personas mayores, en general, no suelen preocupar demasiado a las Administraciones, a la sociedad en general y al mundo en el que vivimos, totalmente mercantilizado, todavía más sucede con nuestras y nuestros mayores LGTB+, un colectivo vulnerable y, en muchas ocasiones, abandonado por la mayoría de la sociedad y también por el propio colectivo.

Muchas de nuestras personas mayores LGTB+, como sucede con la población mayor, en general, se encuentran sin recursos específicos que puedan paliar el deterioro, viven con la soledad y su situación, en muchas ocasiones, es de dependencia. 

Como sucede en muchas ocasiones, ser mayor sigue siendo un factor discriminatorio, que en este caso deja a las personas mayores LGTB+ indefensas y desprotegidas ante una sociedad que las ha invisibilizado. La múltiple discriminación que sufren no suele ser protegida por la globalidad de la sociedad ni tampoco por los propios colectivos LGTB+ que nos hemos centrado en otros aspectos de nuestra lucha. 

Velar por las y los mayores LGTB+ es ya, desde hace mucho tiempo, uno de los retos del movimiento asociativo en pro de los derechos del colectivo de diversidad sexual, familiar y de género. 

Buscar la atención residencial, promover la construcción o adecuación de espacios físicos adaptados a sus necesidades tanto físicas, psicológicas y emocionales como sociales, construir, buscar y fomentar espacios físicos y sociales, así como actividades adaptadas y pensadas para el colectivo de mayores LGTB que sirvan para el ejercicio de su  tiempo de ocio, viajes y cultura debe empezar ya a estar en nuestra agenda política, ¡porque vamos con mucho retraso! comenta Tatiana, una de las activistas mayores de SOMOS que tiene a la Fundación 26 de Diciembre como uno de sus máximos referentes en políticas de mayores LGTBI. 

No olvidemos que a muchas personas mayores LGTB+ les arrebataron su derecho a vivir en libertad, recuerda Juan Diego Ramos, presidente de SOMOS.

Además, las personas mayores LGTBI VIH- positivas, sufren la discriminación múltiple de una manera mucho más cruenta. Por ser mayores, por ser LGTB+ y por vivir con VIH. 

Aunque las personas LGTBI VIH- positivas tienen una esperanza de vida mucho mayor que hace unos años,  casi la mitad de las personas que viven con VIH tiene más de 50 años.

Miguel Vela, vocal del Salud Sexual y VIH de SOMOS, a este respecto, recuerda que las personas mayores VIH- positivas , no sólo han de afrontar el envejecimiento prematuro y las comorbilidades asociadas al VIH, sino también los efectos secundarios producto de las toxicidades acumuladas por los tratamientos anteriores que eran muy agresivos así como una historia vital repleta de LGTBIfobia y discriminación.

En este sentido, CESIDA, Coordinadora Estatal de VIH/ sida, de la cual SOMOS es entidad de pleno derecho, con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores ha pedido en voz de Juan Ramón Barrios, Presidente de CESIDA, que se garantice la calidad de vida de quienes viven con el VIH. “Ya se está poniendo de manifiesto la importancia de un cuarto 90, añadido al 90-90-90 de ONUSIDA, referido a alcanzar una buena calidad de vida y la normalización del VIH como infección crónica, sin serofobia.

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