Profe, ¿yo no tengo familia?

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Adriano es un niño de cuatro años y, sin saberlo, ya ha iniciado su carrera en el activismo. Adriano es feliz, tiene una familia que lo quiere, muchos amigos y amigas y una Seño a la que admira. Es una docente competente que le cuida, le protege y le muestra muchas cosas que desconoce.

Adriano, como todas las mañanas, sonríe a su profesora y le pregunta todo lo que no comprende; es un niño muy activo, participativo, curioso, inteligente. Por eso, hoy abre aún más sus grandes ojos ante la ficha que tiene que colorear y pregunta:

Seño, ¿yo no tengo familia?”

iii-encuentros-de-familias-homoparentalesDelante la carita de un divertido dibujo muestra una imagen de felicidad en la que un niño es abrazado por su padre y por su madre, lo mismo que ocurrió en el año anterior, lo mismo que pasa con los carteles que hay en el pasillo, lo mismo que le dicen las seños del comedor… lo mismo que pensó tras celebrar el día del padre.

Adriano pregunta y su amorosa seño, sorprendida, no sabe muy bien que contestarle…

Y es que Adriano tiene dos mamás y lo que necesita, y no puede expresar aún, es que su colegio refleje cotidianamente la diversidad familiar que existe en la sociedad actual. Con sólo cuatro años, en su cabecita se generan preguntas que no sabe responder, pero que le ponen en guardia, que le advierten que algo no funciona como debiera.

El colegio de Adriano debe asumir que la escuela, junto a la familia, es el principal escenario de socialización de los niños y niñas mayores de tres años y que, por tanto, se tiene que establecer un canal de comunicación basado en el respeto y conocimiento mutuo; y que la escuela debe ser “espejo” y “ventana” de la diversidad familiar: un espejo en el que cada alumno o alumna vea reflejada su realidad en el hogar, dado que constituye un elemento absolutamente nuclear en su identidad, y una ventana por la que todos los niños y niñas conozcan las diferentes estructuras familiares que hoy son posibles y así poder ser educados en valores de  tolerancia,  respeto y  aprecio a la diversidad…

… Y poner carteles con familias diferentes en las clases y los espacios comunes.

Y celebrar el 15 de mayo del Día Internacional de la Familia, evitando el posible daño  que a los menores pudiera causar la celebración en los centros escolares del día de la madre o el día del padre.

Y usar materiales educativos que faciliten el abordaje de la diversidad familiar.

Y ayudarse de la literatura infantil y juvenil sobre diversidad familiar.

Y  asimilar en la rutina de la enseñanza ejemplos de familias diversas.

Y que la diversidad familiar se incluya entre los fines educativos de los centros.

Y utilizar un lenguaje inclusivo familiar en los formularios del centro y en las comunicaciones con las familias.

Porque Adriano tiene dos mamás y tiene el mismo derecho que sus compañeras y compañeros a sentir que su familia es aceptada, comprendida y empatizada por el sistema educativo. Y porque lo mismo le pasaría si tuviera dos papás, si sus padres estuvieran separados, si su madre se hubiera casado y su nuevo marido aportara también sus hijos al hogar, si hubiera sido adoptado o acogido, si su padre fuera de otra raza, si viviera en un centro de acogida o si tuviera más de dos hermanos.

Muchas familias en este país se preguntan cuándo el sistema educativo acogerá lo que la sociedad ya tiene vivido: que, junto a los menores pertenecientes a familias tradicionales, en las aulas conviven niñas y niños procedentes de familias homoparentales, monoparentales, reconstituidas, adoptivas, acogedoras, multiétnicas, de padres separados o divorciados y menores que, temporal o definitivamente, viven en centros de acogida.

Adriano tiene que dejar de pensar que algo está fallando ¿nos ayudas a conseguirlo?.

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