¿Puede una carga viral baja persistente tener consecuencias graves para la salud?

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Dos estudios arrojan resultados contradictorios al respecto, aunque coinciden en señalar el impacto negativo de viremias más elevadas

Dos estudios presentados en la recientemente celebrada XV Conferencia Europea del Sida, organizada por la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS, en sus siglas inglés) han evaluado los efectos a largo plazo de la viremia baja, pero persistente, que tienen algunas personas con VIH en tratamiento antirretroviral. Mientras que en uno dicha circunstancia incrementaría el riesgo de padecer determinados eventos clínicos, en el otro dicha viremia no conllevaría efectos significativos a nivel cardiovascular.

gTt_trans_VIH_carga_indetectableEl primer estudio, llevado a cabo en el marco de la cohorte italiana de personas con VIH llamada ICONA, contó con la participación de 7.277 participantes. De cada uno de ellos se contaba con, al menos, un año de datos de seguimiento con una carga viral de entre 0 y 1.000 copias/mL tras, como mínimo, 6 meses del inicio del tratamiento antirretroviral.

El 75% de los participantes eran hombres, la mayoría eran de etnia blanca, la mediana de la edad era de 37 años y el 18% presentaban coinfección por el virus de la hepatitis C (VHC).

La mediana del recuento de CD4 al inicio del tratamiento antirretroviral era de, aproximadamente 300 células/mm3. El 13% de los participantes había recibido diagnóstico de sida. Aunque la combinación más frecuente administrada en el estudio era efavirenz, tenofovir y emtricitabina (Atripla®), otras muchas fueron administradas.

Teniendo en cuenta la carga viral a los 6 meses, los participantes fueron clasificados en 4 grupos:

  • Grupo 1: 0-50 copias/mL (n= 3.919)
  • Grupo 2: 51-200 copias/mL (n= 1.811)
  • Grupo 3: 201-500 copias/mL (n= 1.117)
  • Grupo 4: 500-1.000 copias/mL (n= 430)

Los investigadores definieron 2 tipos de evento para comparar los resultados de los diversos grupos:

  • evento definitorio de sida o muerte
  • diagnóstico de enfermedad cardiovascular, renal o hepática grave o muerte

Un total de 204 eventos definitorios de sida o muertes  tuvieron lugar en los 28.429 persona-años de seguimiento del estudio. Las tasas de incidencia de estos eventos fue de 0,52; 1,25; 1,91 y 1,06 casos por cada 100 persona-años de seguimiento en los grupos 1, 2, 3 y 4; respectivamente.

Dichas tasas de incidencia se correspondieron con un cociente de riesgo ajustado (CRa) de padecer un evento definitorio de sida (en comparación con el grupo con carga viral entre 0 y 50 copias/mL) de 1,74 en el grupo 2; 2,30 en el grupo 3 y 1,30 en el grupo 4 (la diferencia fue significativa en los grupos 2 y 3, pero no en el grupo 4).

Un total de 438 diagnósticos de enfermedad cardiovascular, renal o hepática graves o muertes tuvieron lugar durante el estudio.

Las tasas de incidencia de estas patologías fueron de 1,46; 1,77; 1,69 y 2,56 casos por cada 100 persona-años en los grupos 1, 2, 3 y 4; respectivamente.

Respecto al grupo con carga viral entre 0 y 50 copias/mL; el CRa de padecer enfermedad cardiovascular, renal o hepática grave fue de 1,09; 1,00 y 1,54 en los grupos 2, 3 y 4; respectivamente (en ninguno de los casos diferencia significativa).

Según los investigadores, en el estudio, una viremia de entre 51 y 500 copias/mL constituiría un factor de riesgo independiente de padecer un evento definitorio de sida y podría predecir el desarrollo de eventos no definitorios de sida, aunque en este caso la fortaleza de la relación sería inferior.

El segundo estudio, realizado también con una cohorte italiana –llamada MASTER- se diseñó para evaluar la asociación entre tener una viremia entre 50 y 400 copias/mL y la aparición de eventos cardiovasculares.

El análisis incluyó a 4.393 personas con carga viral inferior a 50 copias/mL durante, como mínimo, 6 meses tras el inicio del tratamiento antirretroviral. El 70% eran hombres, la mediana de la edad al iniciar el tratamiento era de unos 40 años y la mediana de su recuento de CD4 en el momento de la inclusión era inferior a 300 células/mm3. Solo el 1% de los participantes habían sufrido eventos cardiovasculares antes de ser incluidos en el estudio.

La mayoría de los participantes (n= 3.576) mantuvo la viremia por debajo de 50 copias/ml. Solo 574 experimentaron fracaso del tratamiento –definido como sobrepasar una carga viral de 400 copias/mL y un total de 243 experimentaron viremia de bajo nivel (entre 50 y 400 copias/mL) persistente (en dos tests consecutivos).

Los investigadores analizaron dos tipos de evento:

  • primer evento cardiovascular, evento definitorio de sida o muerte
  • primer evento cardiovascular o muerte

Respecto al primer tipo de evento, las tasas de incidencia fueron de 11,7; 21,6 y 9,3 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento entre las personas con carga viral entre o y 50 copias/mL; aquellas con viremia entre 50 y 400 copias/mL y aquellas con carga viral superior a 400 copias/mL; respectivamente.

Respecto al segundo tipo de evento, las tasas de incidencia fueron de 8,6; 11,6 y 9,0 casos por cada 1.000 persona-años de seguimiento entre las personas con carga viral entre 0 y 50 copias/mL; aquellas con viremia entre 50 y 400 copias/mL y aquellas con carga viral superior a 400 copias/mL; respectivamente.

Tras un análisis multivariable, las personas con carga viral superior a 400 presentarían un riesgo significativamente superior al de aquellas con carga viral inferior a 50 copias/mL de padecer cualquiera de los dos tipos de evento. No obstante, las personas con bajos niveles de viremia persistente (con cargas virales entre 50 y 400 copias/mL) no tuvieron un riesgo significativamente superior al de las personas con carga viral inferior a 50 copias/mL de presentar este tipo de eventos.

Los resultados de los dos estudios muestran como los efectos de no controlar la reproducción del VIH en el organismo serían proporcionales al grado de descontrol. Así, mientras que los efectos de cargas virales elevadas sobre el riesgo de experimentar patologías (definitorias o no de sida) o de fallecer serían indiscutibles, en el caso de viremias bajas pero detectables y persistentes dicho impacto –especialmente en lo relativo a eventos no definitorios de sida- sería más difícil de medir.

Fuente: HIVandHepatitis

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