“VUELTA A CLASE SIN BULLYING” testimonios de personas que han sufrido acoso y como se sienten después

Yo crecí en un ambiente tranquilo y de amor con principios, creencias y reglas que mi familia me a inculcado. Soy la más grande de tres hermanos y creo que fuí consentida de pequeña, ya que hasta los cuatro años fuí hija unica. Recuerdo haber ido a un kinder muy bonito y tranquilo en donde conocí a mis primeras maestras y a mis primeros amigos. Ahí también conocí a una niña hermosa que tenía sindrome de down, era muy buena conmigo y me enseñó que las diferencias físicas no tienen nada que ver con los sentimientos, ella me demostró que podia ser tan capaz como cualquiera de los otros niños que allí estudiabamos.

En este mismo kinder obtuve mi primer reconocimiento de primer lugar en aprovechamiento escolar.Durante la primaria y el primer año de secundaria tambien me ví rodeada de muchos amigos y amigas.Fue entonces donde pensé que toda mi vida iba a estar rodeada de amigos, y que ellos iban a estar conmigo en las buenas y en las malas.

Hasta que entré a la escuela LUIS G. URBINA donde me integré el segundo año de secundaria. Tres semanas después de que iniciaron clases comencé a sentir un ambiente un poco pesado, las niñas casí no me hablaban, platicaba más los niños. Comencé a llevarme bien con una niña llamada Brenda, ella empezó a decirme con quien me convenia juntarme y con quien no, por que habia muchas niñas que eran problematicas a quienes sólo debía sobrellevar.

Al paso de los días comence a juntarme con Maria (la niña que grabó) Cinthia y Brenda, conviviamos en la hora del receso hasta que un día fueron a buscar a unas niñas de 1er grado que gustaban de agredir a sus compañeras. Brenda me dijo: -¡No vayas por que van a ir a ponerse de acuerdo para pegarle a unas niñas! yo pregunté que por qué les iban a pegar y ella me empezó a platicar que el año anterior cuando ella ingresó a la escuela, un mes después del inicio de clases, Maria y Cinthia se dedicaron a molestarla y a burlarse de ella , como ya sabia que ellas sólo se dedicaban a pegarle a las demás, decidió hacer las pases con ellas para ser amigas. El consejo que Brenda me dio fue no tenerlas de amigas pero mucho menos de enemigas, por que ellas eran malas y les gustaba pegarles a las demás. Así que sólo las sobrellevara.

Días después, una de las profesoras cambió a Daniela (mi agresora) de lugar, exactamente a un lado mio, fue así como yo empecé a convivir con ella. Me contó que no tenía papá y que su mamá no la quería, yo pensé que ella me tenia confianza y que tal vez me veía como su amiga. Un día me presentó a Fany, otra niña con quien nos empezamos a llevar bien.

Días después un niño me regaló una pulsera de oro y me pidió que fuera su novia. No acepté, le devolví el regalo y él se molestó, Fany me dijo que Daniela se habia enterado del regalo y se habia molestado por que ese niño le gustaba, yo empece a notar a Daniela un tanto distante.

En el mes de noviembre Daniela y Maria Perez (mis 2 agresoras) se empezaron a ser amigas, me dejaron de hablar y al verme se reian de mi o al pasar me empujaban, yo empecé a sentirme un tanto incomoda por esta situación.

Así pasaron los días, Daniela y María golpearon a otra compañera, la mamá de la agredida fue a reclamar y los maestros las mandaron a llamar, se tardaron unos 10 minutos y regresaron riéndose -¡Ashh! chamaca llorona tuvo que traer a su mami- dijeron, -No nos importa de todas formas nunca nos hacen nada”-.  En ese momento me empezó a dar mucho miedo, al ver su conducta tan negativa.

Seguí yendo con temor a la escuela. En la primer semana de diciembre me mandaron decir con una de sus amigas que me cuidara por que me iban a pegar, yo le dije a mi mamá pero me dijo que “sólo no me metiera en problemas, y que si pasaba algo le avisará a mi orientador” Hubo una excursión a Six Flags y yo por miedo no fui, tampoco asistí al convivio de diciembre.

Al regresar de vaciones, empezaron a ser más directas sus agresiones, me insultaban, me veian y se burlaban de mi, el 14 de enero ya no quise ir a la escuela. Le comenté a mi mamá y me dijo que no me preocupara que todo iba a estar bien y que no debia descuidar mis clases, ese mismo dia al llegar a la escuela noté que nos tocaba jumper, y que Daniela y sus amigas llevaban el pants, desde la primer clase me veian entre ellas se decian algo y se reian de mi.

A la última hora llegó el orientador (Francisco) y nos dijo que podiamos salir por que no teniamos maestro a esa hora. Todos lo niños de mi salón empezaron a salir quedandose dentro Daniela y sus amigas. Fany y yo guardamos algunos útiles que teníamos en nuestras butacas y cuando nos disponiamos a salir del salón Daniela me detuvo frente al pizarrón, me empezó a agredir verbalmente, yo le dije que no quería problemas que me dejara y quise salir del salón, pero Maria ya había cerrado la puerta y no me dejó salir. Como Daniela vio que yo no respondía a la agresión, me dio una cachetada, yo sólo me hice hacia atrás. Las amigas de Daniela gritaron: -¡Ya pégale para que podamos grabarla!- Daniela me comenzó a cachetear y me tomó de los cabellos, me azotó contra el filo del pizarron, con ese golpe me caí al piso, Daniela me cayó encima y me siguió golpeando, perdí el conocimiento por unos instantes y cuando volvi en sí, ella seguía golpeándome, sólo veía su puño en mi cara, escuchaba y veia, aunque un poco borroso, pero ya no sentía.

No supe en que momento dejó de pegarme, no sé ni cómo me pude levantar, recuerdo que al salir del salón sólo pensaba en buscar a alguien que pudiera ayudarme. Encontré por suerte a Miriam y Yamilet, y ellas me ayudaron a llegar a la direcccion, allí estaba la subdirectora y el orientador Francisco. Él me llevó hasta la orientacion que se encontraba al otro lado de la escuela, intentaron curararme la herida pero notaron que era bastante grande y decidieron no tocarme ni hacerme nada, sólo me limpiaron un poco el rostro y las manos, las cuales estaban cubiertas de sangre.

Francisco mandó llamar a Daniela y le preguntó por qué habia hecho eso, ella no contestó nada. La subdirectora ordenó a Francisco que me llevara a la sala de maestros, y a las agresoras que fueran por sus cosas y que se retiraran antes de que llegaran mis papás. Cuando estuve en la sala con el orientador Francisco entró la subdirectora, me llevó al baño de los profesores y metió mi cabeza en el lavadero para que se me cayera toda la sangre, cuando salí de ahí una de mis compañeras ya habia traido mis cosas y se quedó conmigo, yo seguía sangrando mucho. Francisco le dijo a la subdirectora que debían llamar a una ambulancia porque yo estaba perdiendo mucha sangre, pero ella no accedió alegando que esa era responsabilidad de mis papás y no de ella. Allí me tuvo esperando a mis papás, yo no dejaba de llorar y seguia perdiendo sangre.

Después de un rato llegó mi mamá, exigió a la subdirectora ver también a Daniela y que llamaran a sus padres para que  tuvieran conocimiento de lo que habia hecho. La subdierectora se negó, nos dijo que mejor nos fueramos por que yo estaba perdiendo mucha sangre y me tenia que atender un doctor, le comentó a mi mamá que Daniela seguía en la escuela aunque yo sabía lo contrario y nos aseguró que si la familia de Daniela no se hacía cargo, la escuela se ocuparía de mis gastos médicos.

Recuerdo que mi mamá le pidió que llamaran a una ambulancia por que le daba miedo llevarme asi, a lo que la subdirectora también se negó. Mi mamá con ayuda de mi abuelita me llevaron primero a un hospital de gobierno pero no me pudieron atender asi que me llevaron a una clinica particular y ahí me lavaron y cosieron la herida, tomaron radiografías y me subieron a un cuarto en donde me quede hospitalizada.

Estando ahí me entró mucha desesperacion, queria gritar, salir corriendo, pero lo que mas quería era desaparecer, pensaba que era mejor ya no vivir porque tenia mucho miedo y coraje por lo que me habia pasado, no me explicaba cómo me habian pegado sin que nadie me defendiera, al contrario tenia en mi mente las burlas y las risas de los demás niños que presenciaron la pelea, queria desaparecer, dormirme y ya no despertar.

Al poco tiempo llegaron unas personas que iban del ministerio publico y una doctora que reviso todas mis heridas y golpes, me preguntaron que cómo  me habia sucedido eso, les dije que me habian pegado y filmado unas compañeras de la escuela. La doctora dijo que ya no me hicieran preguntas que así no podian tomar mi declaracion y que despues mis papás se encargarían de llevarme al Ministerio Público.

Al otro día, cuando desperté, al ver a mi mamá a mi lado quise contarle todo lo que sentía pero no pude, me dio como miedo o verguenza así que sólo le dije unas cuantas cosas, ella me dijo que no me preocupara y que me escucharía en el momento en que yo decidiera platicarle como fueron las cosas, me pidió que descansara y me aseguró que esto nunca me iba a volver a ocurrir.

Cuando salí del hospital y llegué a mi casa mis hermanos y mi familia me hicieron sentir muy bien, pero en cuanto se fueron solo pensaba en dormir. Así transcurrieron los días en los que yo le fui contando a mi mamá lo que había pasado y lo que yo sentia, mi familia trataba de entretenerme para que yo me sintiera un poco mejor, despues de dos semanas mi abuelito me prestó su computadora para que me entretuviera en lo que estaba en casa, ya que como no podia salir mucho por miedo de que se me infectara la herida pues me la pase en casa.

Cuando revisé mis correos me llevé una terrible sorpresa, me encontré con algo que nunca me esperé, el primer mensaje era de burlas y amenazas por internet, aún no lo borro de mi mente, decia algo así:

-Hola nena que haces pensando ¿? ahí no si ya nisiquiera has de pensar, con eso de que te rompieron tu cabeza aaa pobre de ti jajajaja a ver si no quedaste más tonta de lo que ya estabas eeeeeee , pero tengo que confesarte algo ¡No sabes cuanto me alegra que te hayan pateado porque me ahorraron el trabajo a mi !! bueno nena adios y ojala que no te recuperes jajaja…

Después de leerlo me dí cuenta de que su maldad no tenia límites, así que otro golpe más para mi, para deprimirme más de lo que ya estaba. Así como este llegaron otros cuantos más al igual de burlas y amenazas aunque tambien tengo que reconocer que eran más los mensajes que me llegaban de apoyo de los que si eran mis amigos.

Así estuve dos meses sin poder asistir a clases, pensando en que mis agresoras estaban como sin nada en la escuela haciendo de las suyas hasta que en la primer semana de marzo mis papás me dieron una nueva noticia. Por fin regresaría a la escuela, como no me podian apuntar por que estaba dada de baja, el director de la secundaria Sor Juana Ines de la Cruz (particular) EDMUNDO ROCHA HERNANDEZ le asigno al profesor Ulises Rocha la tarea de darme clases particulares para que pudiera ponerme al corriente con las materias.

Entré a esa escuela y a todos ya los conocia, ya que ellos iban conmigo en la primaria, me pude sentir un poco mejor, la siguiente semana estando en clases un niño que si sabia lo que me habia pasado comenzó a decirles a unas de mis amigas y eso me hizo volver a recaer ya que no queria que nadie de ahí se enterara me puse muy mal, pero mi profesor habló conmigo y me tranquilizó un poco. Esta recaida hizo que al llevarme al doctor le dijieran a mi mamá  que tenia que seguir un tratamiento por que el electroensefalograma estaba muy alterado, me asusté mucho y me volví a deprimir por que creí que algo malo me iba a pasar pero afortunadamente ya en este tiempo mi mamá pudo contactar la ayuda de Fundación en Movimiento y la señorita Trixia Valle es quien hasta el momento nos a brindado todo su apoyo. Pude hablar con ella y sus palabras y consejos me sirvieron para comprender muchas cosas y sé que con su ayuda ahora podre salir adelante y seré muy feliz.

Explican su sufrimiento para ayudar a otros jóvenes

Carla Herrero es también Silay Alkma. Hoy son la misma persona, una chica feliz de 17 años. Pero durante muchos años fueron dos. Carla, la niña, la adolescente que sufrió bullying durante ocho años, y Silay, la niña, la adolescente que escribía con metáforas sobre el dolor oscuro. Hasta que vieron de dónde venía el dolor, porque no lo sabían

“Me sentía inútil, creía que no era nadie, tenía angustia, desesperanza, depresión…, me humillaban psicológicamente, también físicamente, me convirtieron en su diversión”. Lo explicaba ayer Carla, que, dice, ha perdonado y se ha perdonado a sí misma y que considera que haber sufrido es un don que ahora tiene -junto el de la alegría- para poder entender a las personas. Convirtió su historia en el trabajo de investigación de bachillerato y ha ganado el premio Consell Social en temáticas de juventud de la Universitat de Girona. Quiere compartir su experiencia y lo que ha estudiado sobre el tema para ayudar a los que están perdidos.

El bullying empezó cuando tenía ocho años en su colegio de Tordera (Barcelona). Era un poco gordita, dice, y enseguida se quedó sola, cada vez más sola. Entonces se fue encerrando en sí misma, no se atrevía a hablar, ni a mirar a los ojos de los demás. Ir al colegio era horrible, pero nunca dijo nada -sus padres se enteraron del bullying cuando publicó su trabajo y el vídeo que le acompaña-. Nadie se dio cuenta, ningún profesor, y ella sintió -recuerda- que no existía.

Pesaba tanto la soledad que a los once años hizo todo lo posible para integrarse en un grupo, y entonces empezó el acoso grupal sobre ella, orquestado por la líder y seguido a ciegas por las demás. En esta etapa de paso de la infancia y de la adolescencia, en el que se toma conciencia de la propia personalidad, Carla asegura que no sabía quién era, ni qué le gustaba, ni qué quería, pero no sabía por qué. “El grupo inicia una presión psicológica sutil que provoca una confusión a la víctima -escribe en su trabajo-. Este es el primer paso que permitirá la inhabilitación del pensamiento propio de forma gradual. Después, con comentarios sarcásticos se intenta situar a esta persona en una posición de inferioridad y a continuación se la sigue sometiendo a maniobras hostiles y degradantes que la convertirán en un simple objeto fácil de manipular”.

Las chicas del grupo quedaban, recuerda, para orquestar cómo iban a humillarla. Y Carla vivía en un mundo cada vez más negro. Le pusieron todo tipo de etiquetas, se consideraba una nulidad escolar, una chica problemática… y cuanto más se humilla a una persona, dice, más daño se deja infligir. Y entonces se hacen cosas que no se deberían hacer, como un grito de desespero… Pero nadie escuchaba.

Por eso, para Carla lo más importante es romper el silencio con el que uno mismo se ha envuelto, y trata de hacerlo entender con su trabajo A la recerca de la pròpia identitat y especialmente con el vídeo El dolor silencioso. Romper, sobre todo, el miedo a expresarse y a expresar que uno, quizás, es diferente a los demás.

La protagonista de esta historia empezó a ver poco a poco que las cosas no cuadraban, que disfrutaba más hablando con otras personas que con las de su grupo hasta que un día, cuando se acababa la enseñanza secundaria, alguien le preguntó qué quería estudiar. Carla ni se lo había planteado, pensaba que como le decían que era inútil no podría hacer el bachillerato, y le llamó la atención no saber ni qué quería, ni cuáles eran sus habilidades. Pensó que sí que podía estudiar, y empezó a abrir los ojos.

Con el bachillerato llegó un cambio de centro educativo. Podía empezar de nuevo, nadie la conocía. Empezó a hablar, la relación con los compañeros fue buena y se dio cuenta de lo que le había pasado, de que nadie antes le había explicado lo que era la palabra amistad. Pensaba que en su grupo estaban sus amigas.

“Soy el objeto que alguien olvidó. Soy el títere de unas brujas amargadas”, ha escrito Silay en su diario recordando los años de bullying. El trabajo del instituto le sirvió para estudiar científicamente el acoso escolar y hoy Silay Alkma es el seudónimo literario de Carla Herrero, una persona que dice que se siente en paz y que quiere enviar mensajes positivos, de ánimo y de superación, en los muchos circuitos en la red que hablan de ello y en los que expresan su dolor los adolescentes. Hacerlo con su experiencia personal, cercana y de chica joven, y no ex cátedra. El problema existe, pero parece, opina, que se conlleva, que se deja pasar, y que son pocos los profesores que se preocupan cuando, recuerda, puede acabar en suicidio.

Los padres de Carla se enteraron al ver el vídeo. Nunca les dijo nada, era una niña cerrada que no dejaba que se acercasen y, muchas veces sonreía. “Sí, muchos sonreímos para ocultar nuestro dolor”, dice. “Conozco las lágrimas, la soledad, las humillaciones, la bipolaridad, la psicosis…”, ha escrito Silay al recordar el dolor, pero hoy ha dicho adiós a la soledad – “¿dónde andas? No me busques”-. A raíz de la difusión de su trabajo y del vídeo, muchos chicos y chicas se han puesto en contacto con ella y han ido a verla para charlar. Carla empezará la semana que viene la carrera de Psicología en la Universitat de Girona.

«Prefiero morirme antes que volver al instituto»

Cuando Javier supo por las noticias que una menor se había quitado la vida en Ciudad Real porque otros escolares le hacían la vida imposible, no pudo evitar estremecerse: «Otros que no han hecho nada por evitarlo», comentó a sus padres. La muerte de Mónica le hacía revivir su propio calvario, por el que había pasado durante meses y del que aún no se ha recuperado del todo.

El de Javier -nombre ficticio con el que su madre quiere proteger a este muchacho de 15 años que todavía se siente amenazado-, como el de Mónica, es uno de los muchos casos de acoso escolar que se producen cada día en España y que convierten en una pesadilla la vida de chicos sin que apenas aflore la situación hasta que se desborda. Apenas hay estadísticas fiables para estos dramas invisibles, aunque se estima que la existencia de una tasa de hasta el 23,3% en España.

Mariví, nombre también figurado de la madre de Javier, cuenta que todo empezó por «un malentendido», cuando unos compañeros a los que se interrogaba por una fechoría, sospecharon que su hijo era el «chivato» que los delató. A partir de entonces le etiquetaron de «empollón», le atacaban en las redes sociales y decían de él que era un «rarito» por no acudir a botellones, explica la madre. De ahí se pasó al aislamiento, ya fuera en los ejercicios físicos en el gimnasio o en los trabajos en grupo en clase. «Los amigos no le defendían porque tenían miedo de que fueran también a por ellos», explica Mariví, que tardó tiempo en descubrir la razón del cambio en el carácter de su hijo. «De venir contento del colegio, empezó a estar muy callado, decía que no tenía ganas de comer y acurrucaba en el sofá», recuerda.

Sobredosis de pastillas

En la tutoría le decían que todo iba normal y fue un profesor quien le puso sobre la pista de que «alguien se estaba metiendo» con Javier. La madre acudió a la directora, pero ésta le dijo que dijera quiénes eran los que le acosaban. Él, temeroso, seguía sin soltar prenda. Así hasta que un día, meses después, ingirió más pastillas para la alergia de las debidas y acabó en el hospital. Allí por fin empezó a confesar y dio un par de nombres de quienes le atormentaban. Se les hizo pedir perdón, pero el acoso, según la madre de la víctima, no cesó y dos o tres meses después Javier volvió a derrumbarse y tuvo que permanecer una semana hospitalizado para recibir atención psiquiátrica: «El centro no hacía nada y él decía que prefería morirse antes que volver al instituto», relata la madre. Más aún, aseguraba que «la profesora y la directora le decían que no dijera nada a su madre». El hospital descartó que fuera un chico con problemas psicológicos, sino que todo obedecía a lo que sucedía en el centro. «Era una situación de indefensión total», señala Mariví, que al final le cambió de centro. «Ahora está contento y ha engordado ocho kilos, porque se había quedado en los huesos», señala. La madre de Javier ha denunciado tanto a los presuntos acosadores como al instituto, en este caso por su pasividad ante lo que estaba sucediendo.

Precisamente, la especialista en acoso escolar Araceli Oñate, directora general del Instituto de nnovación Educativo y Desarrollo Directivo, asegura que los niños están «desprotegidos» ante la violencia en las aulas y no se está sancionando ese tipo de conductas. «Con el actual sistema asambleario se tarda 20 días en poner una sanción a un niño que tira una silla por la ventana y el resto observa que la violencia es rentable». Y ante un caso de acoso, «en vez de vigilar, aislan a la víctima». «Debería cortarse de raíz», advierte.

«Intentaron tirarme por la ventana cuando tenía 16 años»

La adolescencia se convirtió en un infierno para R. Aunque hoy tiene 23 años, todavía recuerda como una pesadilla su paso por la ESO en un centro concertado de la ciudad. Ser un adolescente homosexual, incluso cuando todavía no tenía plena conciencia de ello, le convirtió en el blanco de todo tipo de burlas, vejaciones, insultos, amenazadas y agresiones físicas por parte de sus compañeros.
«Era un chico sensible, muy poquita cosa. Mis compañeros me hacían el vacío, así que prácticamente sólo me relacionaba con la chicas de mi clase» relata Rafael, «me llamaban mariquita, me robaban el material escolar… cuando salía de clase intentaba no encontrarme a ningún compañero por la calle, porque entonces intentaban pegarme».
Las amenazas subieron de tono hasta que en 3º de ESO, cuando tenía 16 años, «dos compañeros intentaron tirarme por una ventana de la clase, que estaba en un segundo piso, porque en lugar de callarme decidí responder a sus insultos». Otras veces, añade, «difundían bulos en clase sobre mí. Decían que estaba enamorado de un compañero, y éste venía a pedirme explicaciones. Yo intentaba convencerme a mí mismo de que no era gay, por miedo al rechazo social». Rafa encontró el apoyo de sus padres, que le propusieron sacarlo del centro y matricularlo en un instituto público. «Me negué por orgullo, porque en ese caso hubieran ganado los que se dedicaban a acosarme», explica.
En la actualidad, Rafael cursa estudios de Publicidad en la Universidad de Alicante.

Testimonios en primera persona:

Alejandro fue agredido por sus compañeros de escuela, lo empujaban, lo escupían y le pintaban su camisa. Las autoridades escolares no supieron contenerlo ni a él ni a su madre. Abandonó la escuela. Adriana con sólo nueve años debió soportar duros insultos también en Facebook. Ambos son típicos casos de “bullying”, una conducta de hostigamiento o persecución física o psicológica que realiza un alumno contra otro.

El bullying o toreo

La médica pediatra Flavia Sinigagliesi es una especialista en el tratamiento de niños que padecen bullying. Ella, junto a otros profesionales, integran un equipo denominadoEquipo Bullying Cero Argentina que tiene como finalidad informar a la población de la existencia del bullying y ayudar a quienes lo padecen. Según estos profesionales, cada año llegan más niños hostigados con trastornos psicológicos que interfienen en su desempeño diario.

El bullying es una conducta de hostigamiento o persecución física o psicológica que realiza un alumno contra otro, a quien elige como blanco de repetidos ataques.

Este término lo introdujo un noruego, Dan Olweus, hace más de 20 años luego de observar esta conducta en la escuela entre niños y adolescentes.

Pero el hostigamiento entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etcetera.

El término bullying proviene de la palabra en inglés bull que significa toro, es decir que se podría traducir como “torear”.

Los casos de bullying más frecuentes son :

· Físico: pegarle, tirarle las cosas, hacerle zancadillas, robarle tareas o útiles, tirarle objetos, ensuciarlo, atar a otro niño, etcétera.

· Verbal: ponerle sobrenombres, insultarlo, poner en evidencia defectos físicos, menospreciarlo, etcétera.

· Exclusión social: ignorarlo, hacerle el vacío, inventar historias falsas, contar intimidades, no invitarlo a reuniones, no sentarse con él, etcétera.

Hay que tener en cuenta que el bullying físico es mucho más frecuente entre los varones mientras que la exclusión social es el hostigamiento elegido por las mujeres.

Pero no hay que confundir, no ser amigo de alguien o no querer pasar tiempo con alguien no significa que se esté ante un caso de bullying. En cambio armar una estrategia para que nadie se acerque a alguien sí es bullying.

Ante este panorama es importante también conocer qué se debe hacer ante una supuesta situación de bullying.

Claves para prevenir el bullying en el colegio:

· Identificar conductas de hostigamiento en la escuela (formar a todo el personal de la escuela para que sepa qué es el bullying).

· Armar reglamentos de convivencia entre los alumnos .

· Fomentar la ayuda entre pares.

· Diseñar métodos de resolución de conflictos entre pares.

· Corregir al alumno ante cualquier conducta de exclusión de un par.

· Amonestar ante cualquier conducta agresiva ya sea física o verbal.

· Fomentar actividades de convivencia.

· Poner supervisión en el recreo.

· Armar un sistema para que los alumnos puedan reportar casos de hostigamiento.

· Armar reuniones entre padres y profesores .

. Enseñar a los alumnos que el que ayuda a un compañero nunca es un “buchón”.

En caso de que se detecte un caso de bullying hay que:

· Detener la agresión.

· Citar a los padres del agresor y del agredido para informar la situación (por separado).

. Intentar que el agresor se identifique empáticamente con el acosado.

· Elaborar con el hostigador un compromiso por escrito de no agresión.

· Enseñar técnicas de afrontamiento al hostigado para que pueda afrontar futuras situaciones conflictivas (mejorar habilidades sociales y de comunicación).

¿Qué NO hay que hacer si un padre detecta que están hostigando a su hijo?

· Hablar con los padres del agresor: personal o telefónicamente.

· Protestar agresivamente al colegio: perderá veracidad el hecho.

· Incitar a que el niño se defienda: si no lo hace es porque no puede.

Hoy con motivo de la vuelta a las clases empezamos nuestra campaña en la que hemos estado trabajando este mes, un movimiento necesario para acabar con el bulliyng y el acoso escolar en cualquier centro, a cualquier edad y por cualquier discriminación, por una educación sana, por y para todxs: Vuelta a clase sin bulliyng – Santi Sáenz coordinación del área

https://www.facebook.com/SomosJovenesLGTB?fref=ts

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