Rusia: sancionada una página web de apoyo a adolescentes LGTB por violar la ley contra la “propaganda homosexual”

La justicia rusa, en aplicación de la ley contra la llamada “propaganda homosexual”, ha sancionado con una fuerte multa a una página web dedicada a ofrecer apoyo a los adolescentes LGTB. El juicio ha tenido lugar tras la denuncia presentada por Molodaïa Gvardia (Joven Guardia), un grupo juvenil de inspiración progubernamental.

El sitio web Deti-404 (Muchachos-404) está dedicado a apoyar a los jóvenes LGTB rusos. Los adolescentes LGTB pueden enviar cartas, fotografías o trabajos en los que expresar y compartir sus temores, sus angustias, su soledad… en una etapa de la vida que es siempre difícil, pero que lo es aún más cuando el ambiente que rodea es manifiestamente hostil.

El mismo nombre del espacio web hace referencia al mensaje de error que se muestra cuando no se encuentra una página, como símbolo de la soledad en que se encuentran los niños y adolescentes LGTB rusos. Desde la página web se les ofrece, además de ese espacio, artículos, vídeos, noticias e información diversa que puedes ser de su interés, así como números de teléfono desde donde pueden ofrecerles apoyo psicológico.

Para la justicia rusa, sin embargo, toda esa dedicación no es más que “propaganda de relaciones no tradicionales ante menores”, y por ello la fundadora de la página, Elena Klimova, ha sido sancionada con 50.000 rublos (690 euros, 730 dólares) de multa. Klimova, que es periodista y activista LGTB, ha comunicado que apelará la sentencia.

Por su parte, Ilya Podsevatkine, responsable de la denunciante Molodaïa Gvardia, ha expresado su satisfacción por la sentencia, pues, según su criterio “puede suponer el cierre de Deti-404”. Roskomnadzor, la autoridad responsable de la supervisión de los medios de comunicación, comunicó el pasado mes de noviembre que se habían presentando más de cien quejas contra Deti-404, por, según el organismo, “dar a entender que las relaciones homosexuales son mejores que las tradicionales”.

Consultando la página, sin embargo, lo que se encuentran son testimonios de adolescentes que muestran el dolor que les produce el aislamiento y la incomprensión que deben sufrir. Muchos de ellos hablan del acoso que sufren por parte de sus compañeros de estudios, otros de la fuerte LGTBfobia que demuestran sus propios profesores o padres. Unos se muestran esperanzados y apuestan por un futuro mejor, mientras otros, como se lee en uno de los últimos testimonios enviado por una joven lesbiana, desearían “morir o ni siquiera haber nacido” porque no ven ese futuro.

A nadie, salvo a los fanáticos que denuncian y aplican las leyes, se le puede escapar lo importante que puede ser para estos adolescentes un punto de encuentro como el que les ofrece Elena Klimova, cuyo empeño en no arredrarse y continuar en su labor es otro ejemplo más de la extraordinaria valentía que demuestran los activistas LGTB rusos.

Un ambiente de opresión y violencia

Esta sentencia es una muestra más de la homofobia de estado vigente en Rusia, representada sobre todo por la legislación aprobada en 2013 por el Parlamento ruso, que prohíbe informar positivamente sobre “relaciones no tradicionales” a menores y que ha servido para acallar, como en este caso, cualquier reivindicación de los derechos LGTB, con continuadas detenciones de aquellos activistas que valientemente se resisten a permanecer en silencio. También han tenido lugar despidos de funcionarios que declaran abiertamente su orientación sexual y cierres de medios que respaldan las reivindicaciones de los activistas.

A la homofobia de estado, se une la violencia social, tanto contra individuos aislados (es el caso de la violenta red de grupos homófobos Occupy Pedofilyaj, que retiene y tortura a personas a las que suelen tender una trampa) como contra locales de ambiente y por supuesto contra activistas que reclaman sus derechos (el último episodio del que nos hicimos eco ocurrió a finales de octubre, cuando tres activistas fueron asediados en Lipetsk).

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