Gambia endurece su legislación penal contra las relaciones entre personas del mismo sexo, que ahora podrán ser castigadas con cadena perpetua

Muy malas noticias las que nos llegan desde Gambia, pequeño país africano que ha aprobado una ley que agrava la consideración penal de las relaciones entre personasdel mismo sexo (ya antes ilegales) y las castiga con penas que pueden llegar a la cadena perpetua.

Las cosas en Gambia, un país mayoritariamente musulmán situado en la vecindad de Senegal, no eran precisamente fáciles para las personas LGTB antes de esta ley. Las relaciones homosexuales estaban ya castigadas con hasta 14 años de prisión. Y a diferencia de lo que ocurre en otros países, el castigo era en este caso común a hombres y mujeres, ya que  en el año 2005 el país “actualizó” su Código Penal para incluir también a las lesbianas.

Ahora el Congreso de ese país ha decidido imponer penas más duras a lo que han bautizado como “homosexualidad agravada”, en aquellos casos de reincidencia o que impliquen a personas que viven con VIH, que pueden llegar a ser castigados con cadena perpetua.

Desde que se empezó a discutir la infame ley ugandesa (invalidada por el momento por el Tribunal Constitucional de Uganda, aunque ya hay iniciativas que buscan su reinstauración) la “homosexualidad agravada” es un concepto que parece estar popularizándose en países africanos que ya criminalizan las relaciones homosexuales -en muchos casos por legislaciones penales heredadas de la época colonial- pero cuyos líderes políticos y religiosos siguen empeñados en instrumentalizar a su favor la homofobia social reinante y convertir a las personas LGTB en cabezas de turco.

Para su presidente, los homosexuales no son más que “alimañas”

Así sucede en Gambia, cuyo presidente Yahya Jammeh ha hecho de la homofobia uno de los rasgos más distintivos de su figura. Ya en febrero contábamos como comparaba a las personas homosexuales con alimañas. “Combatiremos a esas alimañas llamadas homosexuales o gays de la misma forma que combatimos a los mosquitos que causan malaria, cuando no de una manera más agresiva”, expresaba entonces Jammeh en un discurso conmemorativo de la independencia gambiana. “No aceptaremos ninguna amistad, ayuda u otro gesto que lleve como condición aceptar a los homosexuales o a los LGTB”, añadía. Unas siglas que según él “solo pueden significar Lepra, Gonorrea, Tuberculosis y Bacterias, que son todas nocivas para la existencia humana”.

No era sin embargo la primera vez que Jammeh hacía uso de la homofobia para ganar popularidad. En su discurso de Navidad de 2013, dirigido a la minoría cristiana, tachó a los homosexuales de “cáncer social”. Pero quizás más grave fue que aprovechara su intervención ante la 68ª Asamblea General de Naciones Unidas, hace ahora un año, para pronunciar un virulento discurso de incitación al odio en el que calificó a la homosexualidad de “una de las mayores amenazas para la existencia humana” y a las relaciones entre personas del mismo sexo como “más mortales que todos los desastres naturales juntos”.

Años antes, en 2008, amenazó con decapitar a todos los homosexualesque no abandonaran el país, y en 2009 hacía un llamamiento al Ejército para detectar conductas homosexuales en su seno, que entonces también calificó de “diabólicas”. En febrero de 2012, Jammeh insistía en que los derechos de las personas homosexuales no pueden considerarse derechos humanos; y en abril del año pasado, amenazó a los homosexuales que visiten su país con “arrepentirse de haber nacido”.

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