Ecuador reconocerá las uniones de hecho, incluyendo las de parejas del mismo sexo, como un estado civil en los documentos de identidad

Simbólico pero importante paso hacia la igualdad en Ecuador. El presidente Rafael Correa anunció el pasado viernes que las uniones de hecho para las parejas del mismo o de distinto sexo serán reconocidas como un estado civil en el documento nacional de identidad (la llamada cédula de ciudadanía). Correa también estudiará la posibilidad de que las personas transexuales puedan modificar dicho documento para que refleje su identidad de género.

Ecuador introdujo la figura de la unión civil para las parejas del mismo y de distinto durante la elaboración de la Constitución de 2008, que establece la igualdad de derechos y obligaciones de estas parejas y las casadas, salvo la adopción de menores. El texto constitucional también consagra la discriminación en el acceso al matrimonio, definido como “la unión entre hombre y mujer”; una exclusión que contradice la prohibición explícita, en la misma Carta Magna, de toda discriminación por razones de identidad de género u orientación sexual. El propio Correa ha mostrado en repetidas ocasiones su rotunda oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción homoparental.

La comunidad LGTB ecuatoriana, sin dejar de luchar por la igualdad matrimonial, ha seguido denunciando otras injusticias a las que, pese a la protección constitucional, se enfrentan en su trato con la Administración. Por lo pronto, tras reunirse con el presidente esta semana, han conseguido que las uniones de hecho sean reconocidas como un estado civil a todos los efectos, y así se verá reflejado en las cédulas de ciudadanía; hasta ahora, el Registro Civil se negaba a cambiar el estado civil de estas personas, alegando que el matrimonio solo está permitido a las parejas de distinto sexo. Correa ha declarado en Enlace ciudadano (su espacio audiovisual de propaganda semanal) que “si había una duda sobre el derecho a registrar una unión de hecho ya sea de heterosexuales o personas del mismo sexo, ya no queda ninguna duda. Es su derecho”.

Sin comprometer un plazo concreto, el presidente de Ecuador también se ha comprometido a estudiar la posibilidad de que las personas transexuales puedan ver reconocido su género en los documentos de identidad. Correa aseguró que todas las personas deben tener “libertad para escoger su identidad de género”; una afirmación que contrasta fuertemente con la reaccionaria diatriba que pronunció en enero de este año contra la “ideología de género” y sus supuestos efectos negativos sobre los jóvenes y el conjunto de la sociedad. Si este compromiso llega a materializarse, podrían evitarse situaciones como la del juez que denegó a una mujer transexual, la activista Diane Rodríguez, la modificación de su cédula de ciudadanía pese a haber conseguido ya el cambio de nombre.

De lo que no cabe duda es de que el mandatario latinoamericano es un político que sabe modular su discurso según le convenga, entre la homofobia más o menos abierta y los mensajes inclusivos. El de esta semana ha sido un ejemplo de estos últimos, ya que Correa ha asegurado también que intensificará la lucha contra los crímenes de odio y la discriminación laboral de las personas transexuales, en cumplimiento por otra parte del mandato constitucional. El presidente prometió reunirse dos veces al año con los representantes de la comunidad LGTB, porque “puede haber un transexual [sic] que nos da clases de lucha como Diane Rodríguez, a la que admiro”.

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