No es mundo para gais

Artículo de Montse Martínez. EL PERIÓDICO. 2 de marzo de 2.014

Las ONG’s denuncian el endurecimiento de las penas y castigos para los homosexuales en África

Cuatro países africanos y tres asiáticos castigan con la muerte las relaciones del mismo sexo

«¿Puede ser una persona homosexual solo de nacimiento? La respuesta es no. En tanto que la educación es la principal causa de la homosexualidad, la sociedad puede hacer algo para desalentar estas tendencias». Es un extracto del discurso del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, pronunciado hace una semana al firmar la ley que endurece todavía más las penas para los gais y lesbianas ugandeses hasta abrir la puerta a la cadena perpetua.

Otros, también presidentes del continente negro, adornan, sin pudor, las aberraciones de contenido con los insultos y las amenazas. Sirva como ejemplo el presidente de Gambia, Yahya Jammeh, que hace solo unas semanas tildó de «alimañas» a los homosexuales , a los que pretende combatir «como a los mosquitos de la malaria». Todo ello en presencia de diplomáticos y dignatarios extranjeros en el discurso con motivo del 49 aniversario de la independencia del Reino Unido. «Tengo búfalos traídos de Sudáfrica y Brasil y Sudán y nunca se han apareado entre ellos», abundó el líder gambiano ante la escogida concurrencia.

Sin más palabras que la propia ley, el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, elevó el pasado mes de enero las penas para los homosexuales hasta los 14 años de cárcel sin olvidar que hay partes del país donde se aplica la pena de muerte.

Como si de una oleada regresiva se tratara, los castigos penales se endurecen contra el colectivo homosexual en países de África, continente, junto con Asia, donde las relaciones entre personas del mismo sexo están más penalizadas.

De los 76 países del mundo que penalizan con prisión la homosexualidad, 38 se encuentran en África. «En el continente africano, el problema es gravísimo», introduce el responsable de diversidad afectivo-sexual de Amnistía Internacional, Carlos Sanguino. «Nos encontramos ante una vulneración gravísima de los derechos humanos», continúa en referencia a la nueva legislación ugandesa que castiga con la pena de muerte a los gais. Sanguino hace hincapié en un punto de la ley que, asegura, no debe pasarse por alto. «Criminaliza al que es homosexual y al que no lo es porque castiga con prisión a quienes les ayuden e incluso a quienes no les denuncien», explica el activista para añadir: «Una de las principales preocupaciones es la situación del personal sanitario que atienda a personas con sida porque con esta ley puede ser condenado a penas de cárcel».

CÚMULO DE CAUSAS

Las causas de esta deriva son difíciles de detallar, según Sanguino, porque se solapan entre sí: «A la inestabilidad política de estos países se une la represión en otros derechos». Por ejemplo, Uganda también legisló contra la pornografía, la vestimenta atrevida y las manifestaciones. El activista de AI quita peso a las religiones como explicación del fenómeno: «Es un problema que se extiende por todos los continentes y no entiende de religiones», dice. Un hombre homosexual de Sierra Leona, que en estos momentos se encuentra en España tramitando el asilo, quiere mantener el anonimato y el silencio para no perjudicar sus gestiones administrativas pero remite a una entrevista realizada por la BBC para extraer una reflexión general. «Ser homosexual en Sierra Leona es muy traumático porque tienes que enfrentar desde el rechazo de tu familia hasta las fuertes restricciones religiosas y, sobre todo, tienes que aceptar la violencia como parte de tu vida».

Protegido en Canarias, el activista abandonó su país después de recibir una paliza tras publicar un reportaje sobre la problemática del colectivo en Sierra Leona en una revista extranjera. Experiencias similares se repitan en Camerún, Ghana, Kenia… hasta en más de una treintena de países. En Kenia es común la extorsión para no hacer públicos detalles comprometedores de la intimidad sexual.

Asia es el otro continente donde el respeto de los derechos homosexuales es prácticamente inexistente. De hecho, entre África y Asia se reparten los siete países que castigan con la pena de muerte las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo -Irán, Arabia Saudí, Yemen, Sudán, Mauritania, Nigeria y Somalia, en estos dos últimos solo en algunas zonas-.

No hay que olvidar el bloque de países donde, pese a no regir leyes homófobas, el respeto y la igualdad brillan por su ausencia en el día a día de las personas gais.

«Ocurre especialmente en Centroamérica», apunta el responsable de diversidad afectivo-sexual de Amnistía Internacional, Carlos Sanguino. En Honduras, Guatemala, El Salvador, entre otros, no hay ley que castigue sus prácticas pero la vida de los homosexuales se convierte en una odisea diaria donde deben lidiar con la discriminación constante. «Los crímenes de odio -apunta Sanguino- son una lacra en estos países». Sudáfrica, paradigma africano de leyes beneficiosas para el colectivo, también reproduce en su día a día el acoso y derribo de los homosexuales, especialmente de las lesbianas, asesinadas.

RUSIA, EL PUNTO CALIENTE EUROPEO

Europa no está exenta y Rusia, liderada por el presidente Putin, es el paradigma de las dificultades para los colectivos homosexuales, sometidos a graves vulneraciones del derecho de libertad de expresión.

De hecho, diversos países de la órbita soviética -Moldavia, donde está prohibida la celebración del día del orgullo gay, Letonia o Serbia- padecen similares restriciones.

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