Cómo salir del armario como bisexual

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Artículo leído en la Revista Bi Magazine

Las personas bisexuales estamos acostumbradas a leer artículos, ir a charlas, etc. que hablan sobre salir del armario. Escuchamos atentamente, pensando que quizás esta vez nos digan algo nuevo y que podamos aplicar en nuestras vidas. La mayor parte de las veces, los consejos que recibimos acerca de cómo salir del armario suelen ser para lesbianas o gays. Y a la hora de tratar de comentar con ellas y con ellos porqué no nos ayuda, casi nunca tenemos la respuesta que esperábamos. Por eso he decido dar claves para tener una buena salida del armario específicamente para personas bisexuales. Pero antes, creo que conviene aclarar qué cosas no nos funcionan y porqué.

Malos consejos para salir del armario si eres bisexual

  1. Menciona a tu pareja del mismo sexo

Porqué no funciona: Dentro de la cabeza de la mayoría de la gente hay dos posibilidades. O eres hetero o eres homosexual. Si estás con una persona del mismo sexo, entonces es que eres homosexual. Es muy raro que alguien se pregunte si eres lesbiana o gay o bisexual. Estarás entrando en un nuevo armario, lo cual puede ser confuso y frustrante.

Además, de lo que muchas personas no se dan cuenta es de que la mayoría de las personas bisexuales tienen relaciones con personas del sexo opuesto, por lo cual no existe esa posibilidad para ellas. Tampoco funciona hablar de exes de ambos sexos, ya que los esquemas mentales binarios funcionan de la misma manera, pensarán que antes eras lesbiana/gay y ahora eres hetero -o que no puedes decidirte.

Este consejo también invisibiliza a las personas que no se identifican con ninguno de los dos géneros (ej. Personas genderqueer)

  1. Muestra banderas del arcoiris u otra simbología LGTB
    Como ya comentamos, nuestra realidad está invisibilizada, por lo que si tienes simbología LGTB pensarán que o bien eres homosexual o que les apoyas como aliada o aliado (lo cual suele ser bastante común si saben que tienes una pareja que interpretan es del sexo opuesto).
  1. Utilizar banderas bisexuales y otra simbología bisexual

Puedes decir, vale, en ese caso vamos a utilizar simbología bisexual. Voy a poner una bandera bisexual en mi mesa del trabajo y a llevar una pulsera con los colores bisexuales. La realidad es que ni siquiera la mayoría de la gente LGBT, incluso la mayoría de la gente bisexual conoce estos símbolos, por lo que lo más seguro es que pasen desapercibidos.

Como hemos visto, el principal obstáculo es la invisibilización y el hecho de que en la mayoría de los casos, si bien la gente sabe lo que es una persona bisexual no se esperan encontrarse a una, o no piensan en ella como una orientación real, ya que no entra en los esquemas binarios. ¿Qué podemos hacer ante esto?

Cosas que sí funcionan

  1. Decir que eres bisexual

No hay nada que puedas decir que haga que una persona no activista deduzca que eres bisexual, por lo que lo mejor que puedes hacer es decirlo claramente y sin equívocos. Incluso decir cosas como “me gustan las chicas, pero también me gustan los chicos” puede ser interpretado por la gente de diferentes maneras -que en realidad eres homosexual y no lo admites, que estás en transición, o que eres hipersexual y por eso te da igual con quién te acuestas-. Pero, desgraciadamente decir que eres bisexual no es suficiente. También tendrás que…

  1. Mantener y repetir que eres bisexual

La bisexualidad no entra en los esquemas de la gente, para bien o para mal. Lo que no encaja en nuestros esquemas mentales es difícil de recordar. Es un mecanismo mental bien conocido y no es culpa de quien lo padece. Lo que suele pasar es que alguien te clasifica mentalmente como hetero o homosexual, a pesar de haberte oido bien la primera vez, porque es de la única manera en la que le puede dar sentido a la situación. Luego cuando recuerda recuerda su clasificación y no lo que tú dijiste. Además, al no entrar en sus esquemas y no tener códigos acerca de cómo relacionarse con personas bisexuales, el tema es bastante incómodo para la persona que lo escucha. Por lo tanto, además de repetirlo hasta que sus esquemas cambien, conviene

  1. Decirle a la persona lo que esto significa para ella

La mayoría de la gente, aunque parece mentira, se siente invadida o criticada por cualquier cosa que se salga de la norma. Sobre todo tienen miedo de estar haciendo las cosas mal o de meter la pata en el futuro. Así que lo mejor es ponérselo fácil y decirles:

a)                           Por qué les estás diciendo que eres bisexual: Me refiero a tus razones personales. ¿Quieres su apoyo? ¿Quieres poder expresarte libremente? Explícalo todo lo mejor que puedas y si puedes, pon ejemplos. La mayoría de la gente no entiende la discriminación hacia la gente LGBT y mucho menos hacia las personas bisexuales, por lo que si puedes explicarlo, pero de una manera que no les acuse a ellas ni a otras personas de su entorno por adelantado, mucho mejor.

b)    Qué esperas de esa persona ahora que lo sabe: Mucha gente se pregunta si le estás acusando de homofobia, si les estás entrando, etc. La mayoría piensa que no es relevante para ellas, porque no te quieren discriminar, así que no entienden qué esperas que hagan con esa información que a ti te parece tan importante. Lo mejor es tener un par de frases listas para explicarle lo que te gustaría que hiciera, o incluso lo que te gustaría que no hiciera.

Lo importante también es que hagas esto sin ponerte a la defensiva. Si hay una discrepancia entre tu lenguaje corporal y lo que estás diciendo, la otra persona escuchará primero a tu lenguaje corporal, por lo que sentirá atacada y posiblemente acusada de homofobia o bifobia, lo cual es terrible si estás tratando de ganar aliados.

Aquí tienes un ejemplo de esta fórmula aplicada al trabajo:

Hola, María. Quería comentarte que soy bisexual. Llevaba tiempo pensando en contártelo porque sentía que estaba escondiendo algo y así no podía estar 100% a gusto. También me ha pasado en algunas ocasiones que la gente se ha puesto en mi contra cuando se ha enterado, porque han pensado que me iba a acostar con gente de la oficina o porque no entendían porqué “no me decidía”, pero en realidad yo tengo relaciones muy parecidas al resto de la gente y ya sabes que soy una persona decidida y con los pies en la tierra, como cuando me puse firme con el proyecto la semana pasada. El hecho es que quería comentártelo porque no quiero mantenerlo como un secreto y quería saber si podía contar contigo para apoyarme si oyes comentarios al respecto, porque pueden ser muy destructivos para el ambiente de trabajo y la verdad es que la orientación sexual no de alguien no es algo que afecte al trabajo. ¿Qué me dices? ¿Puedo contar con que vas a defenderme si oyes comentarios? No tienes porqué echarle la bronca a la gente, sólo recordarles que lo que dicen va en contra de nuestras políticas de no discriminación.

A continuación, deja que la persona te haga preguntas y mantén la calma todo lo que puedas.

Sé que hacer esto suena fuerte y difícil. Requiere que te muestres como una persona vulnerable. Salir del armario despierta muchos sentimientos, la mayoría desagradables. Lo importante es que tengas paciencia contigo misma, escuches tus sentimientos sin dejarte llevar por ellos y no los traslades a la otra persona. Cuando se haya acabado la conversación podrás procesarlo todo y enfadarte, llorar o dar saltos de alegría.

Recuerda que la aceptación plena es bastante rara. Pero que no den saltos de alegría no significa que no te hayan oido o que no vayan a tomar nota. Recuerda porqué lo haces. Si es para ser más tú, ya puedes serlo. Ahora, salir del armario es un proceso, por lo que esta puede ser la primera conversación de muchas, incluso con la misma persona., sobre todo si es una persona cercana La buena noticia es que cada vez es más fácil.

Fuente de la información: Victoria Rosa

 

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