El presidente de Nigeria promulga la ley que castiga cualquier actividad relacionada con la realidad homosexual

El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha firmado la ley, aprobada recientemente por su Parlamento, que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad. A partir de su entrada en vigor, en Nigeria será un delito castigado con penas de hasta 14 años de cárcel el celebrar una ceremonia de unión homosexual. También será penada con 10 años de prisión la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo o la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

Se trata de una ley que lleva discutiéndose desde hace dos años, validada definitivamente el 19 de diciembre de 2013 por el Senado de Nigeria tras su paso por la Cámara de Representantes, donde había sido modificada en algunos aspectos. La nueva norma amplía los supuestos penales para todo aquello relacionado con la homosexualidad, castigando severamente cualquier expresión de la realidad homosexual, tanto por lo que se refiere a las relaciones personales (sean públicas o privadas) como a cualquier actividad organizada.

Tan solo faltaba la firma del presidente Goodluck Jonathan para que la norma homófoba entrara en vigor, trámite que confirmaba su portavoz Reuben Abatim este mismo lunes 13 de enero con el siguiente comunicado: “Puedo confirmar que el presidente ha firmado el proyecto de ley. Más del 90 por ciento de los nigerianos se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo. Por lo tanto, la ley está en línea con nuestras creencias culturales y religiosas como pueblo. Creo que esta ley está hecha para el pueblo y que lo que ha hecho el gobierno es consistente con lo que prefiere su entorno”. Aunque el portavoz no detallaba en qué fecha había sido firmada la ley, sí que apuntaba a que había ocurrido a principios de este mes.

En su redacción final, la ley aprobada fija que “las personas implicadas en la formalización de un contrato de matrimonio o unión civil entre personas del mismo sexo cometen un delito y podrán ser condenadas a una pena de 14 años de prisión”. También prohíbe cualquier expresión pública o privada tanto de la afectividad homosexual como de cualquier actividad reivindicativa, estableciendo que “cualquier persona que registre, opere o participe en locales, sociedades y organizaciones gays o que directa o indirectamente haga exhibición pública de una relación amorosa entre personas del mismo sexo en Nigeria, comete un delito y será condenada a una pena de 10 años de prisión”.

Una situación aún más dura para las personas LGTB

Conviene precisar que las relaciones homosexuales ya eran ilegales en Nigeria, con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica) por el delito de sodomía, es decir, por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. La novedad de esta ley es que además queda prohibida toda muestra de afectividad entre entre personas del mismo sexo y cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. No en vano, algunos la han descrito como la ley para “encarcelar a todos los gays”.

Se trata, pues, de una situación durísima. Como apuntan algunos activistas locales, como Bisi Alimi y Davis Mac-Iyalla, la nueva ley estimulará el éxodo del país de numerosas personas LGTB. Además, se apunta que puede tener consecuencias devastadoras en la expansión del VIH, al hacer imposible toda campaña de prevención e información en este colectivo. Obligará también a clausurar las pocas iniciativas que hay, por no hablar de las dificultades que las personas LGTB tendrán para acceder a medios de protección debido a las sospechas que podrían despertar y el consiguiente miedo a ser denunciadas.

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