Las víctimas de acoso escolar que son lesbianas, gays o bisexuales se plantean el suicidio tres veces más que quienes son heterosexuales

Tras 8 años de la ley de matrimonio igualitario se hacía necesario dar cuenta de los cambios en la percepción de la diversidad sexual en las aulas. “Diversidad y convivencia en los centros educativos” aborda esta cuestión y la analiza en comparación con otros motivos de discriminación hacia estudiantes y docentes, como el aspecto físico, la higiene, la orientación sexual o los roles de género.

El informe ha sido llevado a cabo por un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por José Ignacio Pichardo. Con la colaboración de FELGTB y Google, se han recopilado más de 3.500 cuestionarios de estudiantes y docentes de secundaria, bachillerato y formación profesional y casi medio centenar de talleres en todos los niveles de educación infantil y primaria en los que participaron casi mil niñas y niños.

Más de la mitad de quienes sufren acoso en las aulas son víctimas de sus compañeros varones (52,65%) o de ambos sexos (38,10%) y las burlas o insultos se producen entre clases (46,27%), durante las clases (41,19%) o en el patio (39,57%) aunque también fuera de los centros. Internet es espacio de bullying en el 14,43% y el teléfono móvil en el 7,72%.

Según el profesorado, el principal motivo de insulto se da cuando un chico se sale de los roles de género o “se comporte como una chica”, seguido por cuestiones de higiene, o ser o parecer lesbiana, gay o bisexual (LGB). Según el alumnado, sin embargo, la homofobia es la segunda razón de burla y exclusión, encabezada por no ajustarse a los cánones de belleza. En infantil y primaria los insultos vienen del sobrepeso, la estatura o saltarse las normas de género.

Dos de cada cinco estudiantes presencian constantemente o a menudo insultos como “bollera”, “maricón” o “marimacho”, el 46,8% ha sido testigo de exclusión a quienes creen LGTB, y casi 4 de cada 10 han escuchado alguna vez amenazas o expresiones de odio a este colectivo.

Quienes sufren acoso no toman ninguna medida en el 33,90% de los casos, y el 28,02% intenta hacer como si no se diera cuenta. Sin embargo un 15,53% intenta cambiar su conducta o preferencias, cambiar de colegio (13,44%) o de clase (10,53%). El suicidio es una posibilidad que se plantea el 5%, aunque si limitamos el análisis a quienes afirman no ser heterosexuales, el porcentaje sube a un 13%, tres veces más que el resto de víctimas.

La actitud del profesorado que ha respondido al cuestionario (250 docentes) ha sido analizada también. Sólo la mitad afirma intervenir constantemente ante las situaciones de homofobia (50,8%): uno de cada tres docentes no sabe cómo actuar, el resto dice no sentirse respaldado o temer la reacción del alumnado (4,71%), equipo directivo (5,88%) o las familias (9,41%). La gran mayoría afirma no haber recibido ningún tipo de formación sobre diversidad sexual (60,4%) o no la suficiente (26%).

La formación del profesorado es precisamente la razón de ser de las III Jornadas de Educación en Diversidad Sexual y de Género de la FELGTB que se han celebrado en Madrid del 3 al 15 diciembre. Más de 100 profesionales relacionados con el sistema educativo recibirán formación, recursos y herramientas de actuación para trabajar la diversidad afectivo-sexual y de género con sus estudiantes.

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