Un adolescente gay se suicida tras sufrir ‘bullying’

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Sergio Alonso, de 14 años, estudiaba en el instituto Rafael Huerta Sandoval en Hermosillo, una ciudad del estado mexicano de Sonora, donde ya había denunciado hace meses el acoso que estaba sufriendo debido a su orientación sexual.

El acoso escolar o bullying ha acabado una vez más con la vida de un adolescente. Sergio Alonso, de 14 años, se suicidó consecuencia de los constantes ataques tanto verbales como físicos sufridos en su instituto por causa de su orientación sexual.

Sergio ya había recurrido en febrero a una asistente social para denunciar en su centro escolar, el instituto Rafael Huerta Sandoval localizado en el estado mexicano de Sonora, las graves humillaciones a las que estaba siendo sometido por parte de sus compañeros, que le atacaban por ser homosexual. La respuesta que el joven recibió por parte del personal del instituto fue que no hiciera caso de las burlas de sus compañeros y que “aguantara la carrilla”.

El día de su muerte, Sergio llegó a casa y se encerró en su cuarto. Transcurrido un tiempo y al ver que no salía, su madre y su hermana comenzaron a llamarle y al no recibir respuesta, tiraron la puerta abajo y se encontraron al joven ahorcado. Intentaron reanimarle al ver que seguía con vida pero ya no pudieron hacer nada por él. Ese día, Sergio había sido golpeado por tres de sus compañeros de clase.

Su madre pide ahora justicia, tanto para los niños autores del bullying como para los responsables del instituto que no hicieron nada por proteger al menor. “Yo quiero que cuando citen a los papás de esos niños me hablen a mí, quiero que vean todo lo que estoy sufriendo”, reclamó la madre de Sergio.

Por su parte, el subsecretario de Educación Básica, Gerardo Gaytán, informó que el personal de la Coordinación de Salud y Seguridad Escolar, acudirá al centro escolar para hablar con los padres de familia, alumnos y personal docente. Eduardo Verdugo Ramírez, el director del instituto, aceptó que Sergio había sido víctima de bullying, pero ha querido desentenderse de su responsabilidad alegando que el joven había dejado de asistir a las reuniones con las trabajadoras sociales y que la paliza que recibió el día de su muerte se produjo fuera del instituto.

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