Los ultracatólicos defienden a Ana Mato y niegan que las lesbianas tengan derecho a tener hijos con cargo a los presupuestos

El Presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco deja clara su opinión en la página web de este colectivo ultracatólico: “Que las lesbianas o las mujeres solas que quieren tener un hijo por técnicas de reproducción asistida pretendan que todos paguemos con nuestros impuestos su libre decisión es impropio de un Estado plural”.

Benigno Blanco considera que “la decisión voluntaria de algunas personas de tener hijos por procedimientos tecnológicos costosos nada tiene que ver con el derecho a la salud; y, por tanto, no hay razón alguna para que esa decisión libre y personal sea financiada por los impuestos de todos los ciudadanos, sea ésa la decisión de un homosexual o de un heterosexual, de un joven o de un viejo”.

El líder de este movimiento ultracatólico da la razón a la ministra de Sanidad al afirmar que “quienes pretenden que todos paguemos, a través de los presupuestos del Estado, sus decisiones personales ajenas a cualquier consideración de interés general, manifiestan pretender un privilegio sin fundamento alguno, sean lesbianas o no, solteras o casadas”. 

“Nadie tiene derecho a que sus opciones personales en materia de sexualidad se sufraguen con cargo a los impuestos de todos”, recalca Blanco, quien opina que el hecho de “que el Estado financie la solución de problemas de salud, como es la infertilidad, es razonable. Que el Estado financie decisiones libres y voluntarias de algunos en materia de sexualidad es injusto y arbitrario”.

El máximo representante del Fro de la Familia recuerda que “el Estado no paga los gastos en que incurre la pareja que adopta en España o en el extranjero; por eso el Estado no paga los gastos de los matrimonios que tienen hijos por el mero hecho de tenerlos; y por eso, no hay razón alguna para que el Estado pague los gastos de quienes -lesbianas o no- deciden libre y autónomamente acudir a las técnicas de reproducción asistida para tener hijos”.

Por este motivo, para Blanco “presentar la decisión del Ministerio de Sanidad al respecto como una discriminación a las madres solteras o a las parejas de lesbianas es demagógico” ya que cree que “lo discriminatario -e injusto con todos los contribuyentes- es defender el privilegio de ser financiados con fondos públicos de quienes deciden acudir a procedimientos tecnológicos carísimos para algo que, si se quiere, se puede obtener privadamente sin coste alguno: engendrar un hijo.

Además, pide que se tenga en cuenta en este debate que muchos españoles consideramos que las técnicas de reproducción asistida suponen serias contraindicaciones éticas por implicar, entre otras cosas, destrucción de embriones humanos; y, por tanto, hay otra razón más para no obligarnos a todos a pagar con nuestros impuestos lo que algunos quieren hacer y no nos parece razonable. 

Sólo en el matrimonio

Además, al presidente del Foro de la Familia le parece que “sería muy razonable -aunque ésta no es la postura del Ministerio de Sanidad- que el Estado privilegiase el matrimonio como ámbito ecológicamente idóneo para tener hijos, pues estos se benefician así de nacer y ser acogidos en un ambiente estable de cariño y atención basado en la dualidad natural hombre-mujer.

Begnino Banco también hace referencia a supuestos datos estadísticos, pero cuya procedencia no cita salvo para decir que son de “todo el mundo”, y de lo que se deduce que “los hijos nacidos en matrimonios estables cuentan con condiciones más favorables para una maduración no problemática y disminuyen riesgos de patologías preocupantes como fracaso escolar, promiscuidad sexual temprana, etc.

El presidente del Foro de la Familia concluye: “que las lesbianas o las mujeres solas que quieren tener un hijo por técnicas de reproducción asistida pretendan que todos paguemos con nuestros impuestos su libre decisión es impropio de un Estado plural como sería injusto que yo pretendiese que todos los ciudadanos pagasen los libros que yo quiero leer, el tabaco que quiero fumar o las consecuencias o costes de mis hábitos sexuales”. 

 

Ana Mato, ministra de Sanidad

 

 

 

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